BALONCESTO / ACB
Barrera se rebela en la cancha
A pesar de gozar de pocas oportunidades, los destacados números del escolta resumen su importante aportación al proyecto del San Pablo Burgos / «Es lo que tengo que hacer, estar preparado», señala

Barrera protege el balón ante la defensa del jugador del Barcelona Jaka Blazic.-ACB PHOTO
BURGOS
Aunque el éxito de la misión encomendada al San Pablo Burgos dependa de la máxima aportación de cada miembro del colectivo, jugadores como Sutton, Huskic, Fitipaldo o Cancar acaparan los focos de atención. Su incidencia en el juego y su peso en el equipo justifican esos galones ganados a pulso.
Sea como fuere, toda ayuda es poca para alcanzar los objetivos marcados en este tramo final de temporada. Y es en ese punto donde el trabajo más oscuro adquiere una relevancia fundamental para la suerte del bloque.
Álex Barrera es uno de esos nombres propios. El escolta ha aprovechado hasta el momento cada oportunidad disfrutada en una temporada complicada para él y así lo demuestran los números.
No es fácil asumir un papel secundario y, en frío, responder con acierto sin importar el momento del partido. «Mentalmente estoy preparado, tengo confianza en mi juego y creo que puedo ayudar al equipo», zanja el catalán, quien echa el resto «cada momento» que está en pista.
Barrera se ha convertido en un comodín de lujo, si bien se resiste a ser etiquetado como la última rotación de este San Pablo Burgos. «Es lo que tengo que hacer, estar preparado», explica, sin perder el ánimo. «Trabajo duro durante la semana. En Barcelona salí muy motivado al jugar en casa y en el Coliseum me siento muy a gusto porque sé que la gente me apoya y le gusta mi juego», valora.
Jugador clave en el ascenso de 2017, el pasado año tuvo que adaptarse a su nuevo rol en ACB con una interesante cifra de 13 minutos por partido. Sin embargo, la superpoblación de la batería exterior ha restado opciones al catalán, quien ahora saca el máximo provecho a sus 9 minutos de promedio en pista.
No en vano, Álex Barrera es el quinto jugador más destacado del equipo a lo largo de la presente campaña en los ratios de valoración por minuto y puntos por minuto. Solo Sutton rompe moldes en ambos apartados, en los que el ‘9’ está al nivel de los pesos pesados del proyecto.
Todo ello, sin olvidar el gran acierto firmado en una circunstancia desfavorable para desarrollar todas sus virtudes. Su 41% de acierto en triples (11/27) redondea el 62% en tiros de dos (13/21) y el 93% en tiros libres (13/14) protagonizado. Pocas opciones de tiro, pero bien seleccionadas y ejecutadas casi a la perfección.
«Los que saben de basket saben que es complicado estar siempre listo para sumar cosas al equipo en tan poco tiempo», resume, antes de razonar esta conclusión. «Cuando juegas poco solo dispones de cinco o seis acciones por partido y tienes que hacerlas bien porque si no parece que no ayudas», indica, para reforzar su perspectiva. «Conseguirlo jornada tras jornada es difícil, pero esa es mi mentalidad y seguiré sumando al equipo», señala.
Y es que Barrera tiene claro que el éxito del equipo será su mejor recompensa. «Soy feliz cuando juego y cuando el equipo gana», matiza. «Eso me hace luchar y seguir cada día para conseguir los objetivos marcados», añade, sin perder un ápice de su ambición personal. «Cuando más tiempo esté en pista, mejor. Eso me permitiría tener confianza y hacer más cosas», aclara.
Lo tiene claro el escolta, quien conoce al dedillo la filosofía del proyecto y del cuerpo técnico. Después de tres años en Burgos, quiere poner una vez más su granito de arena para ayudar al crecimiento del club. «Cada temporada aquí es un orgullo para mí», comenta, para subrayar la trayectoria descrita. «El ascenso de 2017 y la permanencia en ACB de 2018 fueron dos alegrías increíbles y este año queremos hacer una mejor temporada para crecer», explica.
Y, desde luego, Barrera quiere ser protagonista directo de ese éxito. «Sé que aporto cosas tanto dentro y fuera de la cancha. Estoy contento. Solo quiero que todo vaya bien y que el San Pablo logre el máximo número de victorias», asegura, satisfecho con el cariño recibido. «El Coliseum me hace feliz. Además, la gente me para por la calle y siempre me dice cosas positivas. Eso me da fuerzas para seguir luchando», concluye.