El Correo de Burgos

BALONCESTO / ACB

El San Pablo Burgos se da un homenaje

Los azules sueltan lastre y cuajan un partido redondo para situarse a un paso del objetivo principal / Los locales recuperaron las sensaciones en ataque

Sutton machaca el aro del Fuenlabrada, ayer.-SANTI OTERO

Sutton machaca el aro del Fuenlabrada, ayer.-SANTI OTERO

Publicado por
DIEGO ALMENDRES
Burgos

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SAN PABLO  99

FUENLABRADA  76

San Pablo Burgos: Sutton (7), Fitipaldo (5), Lima (13), Frazier (16), Zipser (7) -quinteto inicial-Benite (7), Barrera (3), Vega (11), Valge (-), Huskic (10), López (8), Cancar (12).Montakit Fuenlabrada: Rowland (4), O’Leary (9), Cruz (12), Eyenga (11), Kravtsov (10) -quinteto inicial- Rupnik (17), Bellas (6), García (-), Llorca (-), González (5), Clark (2).

Árbitros: García, Bultó y Olivares.

Eliminados: No hubo.

Parciales: 19-11; 51-30 (descanso); 75-56 y 99-76 (final).BURGOS

Antes o después tenía que llegar la catarsis. No era normal que un equipo del talento del San Pablo Burgos se enemistara con el aro por mucho tiempo. Ya advirtió Epi durante el pequeño bache vivido en el tiro durante el mes de marzo que los porcentajes siempre se equilibran y ayer el conjunto azul disfrutó de una tarde cómoda a favor de corriente. Por fin.

El equipo local acertó con todas las teclas. Tanto en el aspecto individual como en el colectivo. En defensa y en ataque. El equipo funcionó en las dos partes de la cancha y los jugadores mostraron todo arsenal para dejar al proyecto a un paso de la permanecía. El objetivo está ya virtualmente en el bolsillo con 12 victorias a falta de ocho partidos, pero cualquiera se fía de una ACB tan loca como la de esta temporada.

Se esperaba un partido con un alto ritmo de juego y desde el inicio el San Pablo aceptó el desafío planteado por un Fuenlabrada que disfruta jugando a la carrera. En esa ida y vuelta del comienzo Frazier fue el pistolero más certero y con 10 puntos casi consecutivos disipó de un plumazo todo atisbo de duda.

Necesitan los locales la aportación anotadora de su exterior extracomunitario, un todoterreno que hace muchas cosas bien. Sin embargo, sus puntos deben ser una baza muy importante para un conjunto azul que se dejó guiar por el escolta. Frazier se soltó e hizo que el bloque de Epi marcara el ritmo desde el salto inicial.

El 17-9 confirmaba la interesante tendencia favorable a los castellanos. El San Pablo tenía controlada la situación en defensa y estaba cómodo en aro contrario. Solo algunos problemas en el rebote propio empañaron la buena puesta en escena ante un Fuenlabrada que daba signos de ofuscación.

Los madrileños no acababan de encontrar su sitio en la pista ni tampoco daban con el plan a seguir. El conjunto de Jota Cuspinera echó en falta un referente para el que jugar. Paco Cruz no anduvo fino, Eyenga estuvo irreconocible y Rowland ni apareció. Por eso, ni siquiera el frenazo protagonizado en el final del primer cuarto sacó de punto a los locales. Sutton, de nuevo ansioso, lo cerró con un mate (19-11).

En este escenario, resultaba vital aprovechar la inercia y el equipo azul voló en el segundo periodo. Poco a poco, la máquina subió las revoluciones gracias a la conexión Huskic-Cancar. Cuando el talento se une solo queda disfrutar. Se estaba gestando uno de esos arranques para el recuerdo porque la defensa funcionaba como un reloj. El San Pablo Burgos pudo correr y los triples de López y Zipser pusieron la guinda a un momento fantástico (35-18). Y aún quedaba lo mejor.

El Fuenlabrada se agarró al tiro libre como uno clavo ardiendo. Al final del tercer cuarto los madrileños sumaban 14 lanzamientos más que los burgaleses. Los arbitrajes de la ACB siempre ofrecen sorpresas curiosas para el San Pablo. Aun así, los visitantes necesitaban algo más y la aparición de Rupnik fue árnica. Un oasis en el desierto porque el agujero defensivo del rival contribuyó a un festival en el que Lima se puso las botas bajo los aros. El brasileño es una delicia y no le hace falta ser el más talentoso para demostrarlo. Un lujo.

El 51-30 del intermedio debía ser un botín suficiente para administrar en la segunda parte, pero nunca se sabe con este San Pablo y su tendencia natural a complicarse la vida. Esta vez no hubo margen para sustos, a pesar de la pájara en los primeros compases del tercer cuarto. El Fuenlabrada quiso despertar con un 2-9 favorecido por la mala selección de tiro de los locales. En el momento en el que el equipo castellano recuperó el control, el partido se serenó y pronto volvieron los 20 de ventaja con el 59-39.

A partir de entonces, unos y otros se dejaron llevar por la marea y el choque entró en una fase de intercambio válida para los locales e insuficiente para los madrileños. Esta fase sirvió para que Sutton recuperara las buenas sensaciones con dos mates de concurso que pusieron en pie a un Coliseum en plan disfrutón (66-44).

El pescado estaba vendido y aún quedaba margen para ver buen baloncesto. El San Pablo se había quitado un peso de encima y con el 75-56 el último cuarto se presentaba como un trámite para pensar en el futuro con una sonrisa. Todo salió bien y algunos aprovecharon la tarde para reivindicarse. Vega jugó un partido impecable, Frazier y Lima brillaron, Huskic siempre suma y con todo a favor, la ventaja alcanzó los 25 de diferencia (87-62).

Solo quedaba poner la guinda a un partido redondo y de ello se encargó Epi al poner en pista a Valge. El estonio no acertó con su tiro, pero poco importó. El San Pablo tenía la 12ª en el bolsillo y gana un margen fundamental para afrontar el último sprint de la temporada con tranquilidad.

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