El Correo de Burgos

CICLISMO / VUELTA A ESPAÑA

Histórico festival del Burgos BH

Ángel Madrazo firma en las rampas de Javalambre la primera victoria de etapa del conjunto morado en la Vuelta a España tras fugarse junto a Jetse Bol y José Herrada / El holandés completa un doblete para el recuerdo

Madrazo celebra la victoria lograda ayer en La Vuelta.-PHOTO GOMEZSPORT

Madrazo celebra la victoria lograda ayer en La Vuelta.-PHOTO GOMEZSPORT

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El ciclismo se nutre de hazañas inesperadas, de grandes aventuras abocadas al fracaso con final feliz, de esa dosis de épica inherente al esfuerzo infernal sobre la bicicleta. Y también se alimenta de esas pequeñas hazañas que quedarán en la retina de muchos aficionados.

El Burgos BH vivió ayer su primer gran día de gloria en la Vuelta a España. Y es que el bloque más humilde del pelotón no se conformaba con su papel de animador de la primera semana de carrera.

Los constantes escarceos en cabeza y el tenaz inconformismo no buscaban la simple presencia de la marca en televisión. Tampoco eran disparos de fogueo al aire ni asonadas sin pólvora de cara a la galería. El Burgos BH perseguía la victoria y la encontró en las duras e inéditas rampas de Javalambre. Allí, la escuadra provincial vibró con el triunfo de Ángel Madrazo y el segundo puesto de un Jetse Bol que redondeó un doblete para la historia.

Primero, nadie daba un duro por una escapada completada por el veterano José Herrada. Era el primer día diseñado para los favoritos y el desenlace de la etapa debía estar en el grupo principal. Sin embargo, la renta superó los 10 minutos a 70 kilómetros de meta y no bajo de los 8 hasta el final.

Los elegidos dejaron hacer y reservaron sus fuerzas. Incluso entonces, pocos eran los que apostaron por el éxito del Burgos BH a pesar de tener dos bazas en una fuga de tres hombres. Herrada asumió la responsabilidad, pero cayó en la tela de araña morada.

La cabeza de carrera llegó a las rampas decisivas con una ventaja de 9 minutos y los dos representantes castellanos debían manejar la situación con frialdad. Bol se pegó a la rueda del Cofidis y fue su sombra cada centímetro de la dura ascensión final, con Madrazo sufriendo en cada metro.

El cántabro echó el resto en una subida tan extraña como efectiva. La lógica decía que antes o después debía pagar el esfuerzo acumulado después de tres escapadas en cuatro días para destacarse en la clasificación de la montaña. De hecho, ya cedió unos metros en el terreno de aproximación al puerto y lo peor estaba por llegar.

Una vez más en esta Vuelta, Madrazo fue un ejemplo de perseverancia. Volvió a descolgarse a 7.5 kilómetros de meta y en cuanto cogía el rebufo de sus acompañantes tiraba hacia arriba con su último gramo de la barra de energía para poner en aprietos a Herrada en beneficio de Bol. Repitió estrategia en dos ocasiones más, aunque todo indicaba que el arreón a 5.8 de la llegada era el canto del cisne del ciclista de los lunares azules.

El cántabro estaba eliminado coincidiendo con el inicio de las hostilidades entre los favoritos. O no. El ‘Gorrión’ nunca se dejó llevar ni perdió la referencia del resto de fugados. Así, el control ejercido mutuamente por Bol y Herrada le dio una nueva oportunidad.

Último kilómetro. Madrazo estaba de vuelta y la estrategia le obligó a hacer un nuevo cambio de ritmo. El del Cofidis respondió, pero no tenía piernas para más. En el momento decisivo, un pequeño descansillo permitió al cántabro oxigenar sus piernas y lanzar el ataque final en busca de la victoria.

Y lo consiguió, puesto que Herrada se entregó y Bol aseguró la segunda posición. Fueron solo 150 metros para disfrutar, 150 metros de ambrosía en los que los aficionados burgaleses vibraron de lo lindo. Mientras el ganador rompió en lágrimas victorioso, el holandés entraba en meta besando el maillot del Burgos BH. Después de tanta pelea, el premio llegó con el mejor guion posible.

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