BALONCESTO / ACB
El San Pablo Burgos sigue enchufado
Los azules logran su cuarta victoria consecutiva en un partido eterno marcado por la avería de un reloj de posesión / McFadden se luce con 7 triples
Lima busca el gancho en un lance del partido de ayer,-SANTI OTERO
SAN PABLO 92
MURCIA 82San Pablo Burgos: Tokoto (7), Clark (6), Benite (19), Lima (8) -quinteto inicial- Barrera (3), Vega (2), Salvó (-), McFadden (23), Bassas (6), Huskic (4).UCAM Murcia: Eddie (13), Luz (11), Radoncic (8), Booker (13) y Tumba (2) -quinteto inicial- Lecomte (14), Larentzakis (3), Cate (8), Hunt (2), Rojas (2), Sakota (6).Árbitros: Peruga, García Ortiz y Sánchez Mohedas.Eliminados: Larentzakis (min. 37).Parciales: 21-20; 47-43 (descanso); 69-60 y 92-82 (final).BURGOS
El San Pablo sigue haciendo historia, aunque para conseguir su cuarta victoria consecutiva tuvo que imponerse al Murcia en el partido más largo que se recuerda. Tres horas, nada menos. Fue la tarde de los siete triples de McFadden y la de la confirmación de un inicio para el recuerdo. También fue el día en el que se averió un reloj de posesión. El juego estuvo detenido 45 minutos, pero los azules se adaptaron a todas las circunstancias de un encuentro eterno para conseguir su objetivo.
El conjunto de Peñarroya no especuló y puso la directa de salida con un parcial de 9-0 que resumió las virtudes desplegadas por el proyecto en este inicio de curso. El triple, el buen nivel defensivo y el poder de la transición impulsaron a un equipo azul que hizo la goma durante toda la primera parte.
Así lo quisieron Booker, los fallos desde el tiro libre y una actuación arbitral sin pies ni cabeza. Es el tercer año del club en ACB y aún no tiene el respeto de la liga. El encuentro de ayer fue una felonía más a sumar a la lista ya histórica y, como en otras ocasiones, los burgaleses salieron a flote.
El UCAM Mucia tuvo la capacidad de guardar la compostura sin importar el momento del partido. El tiro de tres puso a los rojos en el camino adecuado para minimizar el comienzo azul (9-9). El San Pablo, negado desde el 4.60 con un 2/8 al descanso, apenas encontró resquicios ofensivos en la pintura y jugó todas sus opciones al triple. Fitipaldo marcó el camino a seguir y las contras ayudaron a los de Peñarroya para estirar de nuevo el marcador con el 21-13.
Sin embargo, ayer nada fue lo que parecía. Los locales desperdiciaron todas sus oportunidades de poner tierra de por medio y el Murcia aprovechó cada situación favorable del juego para engancharse con una facilidad pasmosa. Tanto, que el conjunto dirigido por Sito Alonso tomó la delantera en el comienzo del segundo cuarto con un parcial de 0-11 culminado con un 3+1 de Booker (21-24).
Fue entonces cuando apareció McFadden en escena. El exterior fue el gran protagonista de la tarde y con cuatro triples consecutivos sin fallo puso al Coliseum en pie. Los jugones tienen algo especial y el americano con pasaporte georgiano demostró que la inspiración gana partidos. El ‘12’ llegó al intermedio con un estratosférico 7/9 desde el arco y solo pudieron frenarle los árbitros.
Una técnica inventada sobre McFadden cortó la dinámica, sacó del partido a la grada y obligó al San Pablo a recomponerse. Afortunadamente, Barrera y Benite siguieron esta dinámica para asentar una ventaja que llegó al 40-29 a 3:48 del intermedio.
El bloque de Peñarroya tenía el partido donde quería, pero no supo rematarlo. Bueno, no le dejaron. Esta vez Peruga y compañía apuntaron a Fitipaldo para dar una vida extra a un Murcia que agradeció el favor para reducir el balance de daños con el 47-43. El San Pablo llevó el mando y era mejor sobre la pista, pero los visitantes aún coleaban.
Para entonces el Miraflores ya sumaba 22 tiros de tres puntos por 8 dentro del perímetro. Con todo, los rojos volvieron a subirse a un tren en marcha en el comienzo del tercer cuarto con el 52-51. Fue la última vez que los pupilos de Sito Alonso se asomaron en el marcador. El partido entró en una fase más controlada en la que la defensa y el físico tomaron protagonismo.
En ese escenario Lima y Tokoto son fundamentales. Entre el brasileño y el americano se encargaron de sumar puntos cerca del aro para cimentar un nuevo intento de escapada de los azules. El tiro libre jugó otra vez una mala pasada a los de casa, aunque el 64-56 a 12 minutos del final era una noticia muy positiva.
Entonces, uno de los relojes de canasta sufrió una avería y el partido estuvo parado durante 45 minutos. Quedaba por ver cómo afectaría esta circunstancia a unos y a otros. La situación era incómoda para todos los protagonistas y, por eso, el 69-60 del final del cuarto era un botín muy interesante.
De hecho, una canasta de Huskic y un triple afortunado de Bassas sirvieron para situar la máxima de la tarde a favor de un San Pablo que, sin embargo, no tenía aún el partido en el bolsillo. Hacía tiempo que el partido estaba enrarecido y los azules no acababan de sentirse a gusto porque el Murcia subió otro punto el nivel físico.
Había riesgo de que el choque se torciera y, entonces, el bloque de Peñarroya dio otro arreón firmado con un triple de Benite para poner tierra de por medio. Ese 81-65 a 5:20 del final debía ser suficiente, si bien quedaba otro paso por completar.
El UCAM Murcia sumó en cada posesión desde el tiro libre, el potro de tortura de un equipo local incapaz de cerrar la victoria. En ese ambiente extraño, Vitor Benite se echó la responsabilidad a la espalda para mantener el margen de seguridad necesario para que Fitipaldo pusiera el lazo con un nuevo acierto desde el arco. De nada sirvió el impulso desesperado del rival porque la victoria se quedó en Burgos. La cuarta. Casi nada.