RUGBY / División de Honor
El UBU Colina Clinic se ofusca
Los gualdinegros, molestos con la actuación arbitral, merecen la primera victoria ante un Alcobendas con pegada y experimentado

Surumi y Bianco echan el resto para frenar el avance del Alcobendas, ayer, en San Amaro.-SANTI OTERO
UBU COLINA CLINIC 18
ALCOBENDAS 24
UBU Colina Clinic: Van den Berg, Albareda, Pisapia, Matamu, Ascroft-Leigh, Guido, Sánchez, Snyman, Herreros, Weersma, Surumi, Norton, Bianco, Masuyama, Jo Mar. También jugaron González, Hasse, Wagenaar, Cronje y Molinero.
Alcobendas: Villegas, Ovejero, España, Urbaitis, Tapili, Proto, Bast, Schab, Williams, Linklater, Londoño, Semple, Stewart, Paz y Guillermo Domínguez. También jugaron: Barrionuevo, Marrón, Joaquín Domínguez, Cabrera, Villanueva, García, Cherr y Martínez.Árbitro: Marc Riera.
Tarjetas amarillas: A los visitantes Ovejero (min. 55) y Guillermo Domínguez (min. 59), ambos por juego sucio.
Tarjetas rojas: No hubo.
Tanteo: 3-0, min. 16: golpe de castigo de Weersma; 3-7, min. 21: ensayo de Paz que transforma Linklater; 6-7, min. 27: golpe de castigo de Weersma; 6-14, min. 40: ensayo de Cherr que transforma Linklater; 13-14, min. 48: ensayo de Cronje que transforma Weersma; 13-21, min. 52: ensayo de Bast que transforma Linklater; 18-21, min. 65: ensayo de Cronje; 18-24, min. 68: golpe de castigo de Linklater.BURGOS
El UBU Colina Clinic maldice su fortuna. Los gualdinegros encajaron su quinta derrota consecutiva ante un Alcobendas que se refugió en su pegada y veteranía para frustrar a un equipo al que nada le sale bien. Los locales merecieron la victoria, pagaron de nuevo los defectos mostrados y, para colmo, acabaron molestos con la actuación arbitral.
La figura del juez es sagrada en el rugby. Eso no se discute. Sin embargo, esa premisa no quita para que los anfitriones se fueran a casa con una sensación muy desagradable por una serie de acciones decisivas en las que se sintieron perjudicados.
La visita del Alcobendas era otra prueba de fuego para un proyecto obligado a sumar victorias. Los burgaleses, con Norton en el XV inicial, apretaron de salida durante 15 minutos que alimentaron la ilusión por el dinamismo mostrado jugando a la mano en campo contrario.
El bloque de David Martín y Juan González se plantó en dos ocasiones en línea de cinco metros, pero no pudo rematar sus intentos. En el primero, el árbitro decretó saque parcial en una touche clave y ya con el maul formado. En el segundo, de nuevo el juez castigó al anfitrión cuando estaba a un centímetro de la marca.
El Alcobendas, por su parte, desperdició el primer error castellano en un golpe a palos. Los madrileños no volvieron a dar señales de vida hasta el minuto 20. Para entonces el UBU Colina Clinic había saldado su asedio con un insuficiente acierto de Weersma desde el tee.
Los visitantes sí mostraron la contundencia necesaria. En su primer ataque largo sacaron el máximo provecho a los numerosos fallos de placaje de los castellanos para posar el balón y sellar la posterior transformación. Demasiado castigo para un Aparejadores que se vio por detrás a pesar de su buena puesta en escena.
Albareda, el mejor de los de San Amaro en la primera parte, robó un balón que el equipo recicló en un nuevo pateo. El 6-7 debía tranquilizar a los de casa, quienes perdieron la fluidez en el juego a la mano y no encontraron soluciones al pie. Todo estaba controlado, hasta la última acción de la primera parte.
Un error en la touche y la posterior ruptura del talonador por el centro facilitaron la labor de un Alcobendas lanzado con una patada a seguir. Tras la salida de melé después del anulado llegó el segundo posado madrileño (6-14).
Había tiempo, margen y distancia para la remontada. Weersma falló en una situación cómoda en la antesala del primer ensayo local. Jo Mar ganó la línea de ventaja y Guido resolvió a tiempo para servir el oval al recién ingresado Cronje. Era el 13-14 en el 47 y el equipo burgalés estaba en partido.
Eso parecía. A renglón seguido el Alcobendas salió sin oposición de una melé favorecido por un golpe involuntario a Guido en un ojo. Con el pack desarmado durante la formación del agrupamiento, el rival ensayó a placer en un lance protestado.
El encuentro, de repente, perdió ritmo entre las asistencias y dos acciones muy peligrosas para la integridad física de los jugadores burgaleses que el árbitro consideró merecedoras de amarilla.
Durante cinco minutos el UBU Colina Clinic jugó con dos hombres más y debía aprovecharlo. Los locales se plantaron en la línea de cinco metros y Weersma sacó una patada tensa para encontrar la superioridad en el ala y recortar distancias.
Quedaba un cuarto de hora y el 18-21 daba alas a los anfitriones, quienes lamentaron un placaje en el aire sobre Jo Mar que ni siquiera fue señalado. Una rápida indisciplina ayudó a la causa madrileña (18-24) y los burgaleses se lanzaron con más empuje que ideas. Descartado el lanzamiento a touche, todo intento desde la melé en 22 resultó inútil y ahora solo queda ganar al Hernani.