Baloncesto / Basketball Champions League
El San Pablo no acierta a salir del laberinto
Se quedó con la miel en los labios en Atenas tras completar una meritoria remontada en el último cuarto frente al AEK / Hizo lo más complicado, pero se desmayó cuando intentaba dar la puntilla

Earl Clark entra a canasta en el duelo de ayer en la cancha del potente AEK-BCL
AEK DE ATENAS 74
SAN PABLO BURGOS 66
La historia se repite. El San Pablo no acierta a salir de su particular laberinto. Tocó la gloria con la punta de los dedos, pero terminó sucumbiendo en Atenas frente al histórico AEK, uno de aspirantes al título en la Basketball Champions League.
El cuadro azulón se desmayó en el momento de dar la puntilla a su oponente. Pese a ir a remolque toda la contienda tuvo el coraje de completar una meritoria remontada en el último cuarto. Sometió por momentos a los griegos para entrar en el tramo decisivo del choque por delante en el tanteador (64-66).
Pero entonces se le fundieron los plomos y prolongan su travesía por el desierto. El Miraflores cayó con las botas puestas, pero sigue perdiendo comba en el Grupo B de la competición europea tras un esperanzador debut en el torneo.
El AEK llegaba al envite con la vitola de favorito y no estaba dispuesto a realizar ninguna concesión a un combinado, el castellano, que pese a atravesar un importante bache de resultados había dejado síntomas de mejoría en Tenerife.
Los atenienses marcaron la pauta desde el salto inicial (7-2). Los azulones tenían problemas para frenar el talentoso juego ofensivo de su contrincante de turno. Los de Peñarroya tenían muy claro que todas sus opciones de sacar un triunfo pasaban por recuperar su mejor nivel en la retaguardia. Y pronto lo consiguieron, lo que les permitió correr a campo abierto para impedir que los griegos se marcharan definitivamente en el electrónico (16-9).
En el momento más complicado Bruno Fitipaldo asumió el peso de las operaciones en ataque. El base uruguayo anotó 8 puntos en una abrir y cerrar de ojos. Y Lima remató la faena para devolver la igualada al marcador (16-16).
El técnico del AEK intentó frenar la remontada castellana con un tiempo muerto. La arenga surtió efecto de inmediato, pues en el minuto siguiente los atenienses abrieron de nuevo brecha en el electrónico para desesperación del San Pablo con un parcial de 8-0 (24-16).
Los burgaleses quemaron todas las naves encomendándose al lanzamiento exterior. Pero sin acierto desde el perímetro, ya con la segunda unidad en cancha. Con los hombres interiores perfectamente controlados y sin la aportación en puntos de sus tiradores, la ventaja de los griegos no dejaba de crecer (28-17).
La escuadra de Joan Peñarroya insistía en un plan que no estaba funcionando. Lejos de buscar una fórmula alternativa se empecinaba en acortar distancias desde la línea de 6,75. Sí que fue capaz de limitar la sangría en campo propio, minimizando la anotación del AEK. La primera parte del trabajo estaba hecha. Ahora tocaba mejorar las prestaciones en el aro rival (32-21).
Ambas escuadras se empleaban con ahínco en tareas defensivas y la eficacia anotadora se redujo considerablemente. Huskic metió al San Pablo en la pomada. Pero cuando mejor pintaba la situación para el Miraflores, con la retaguardia rayando a buen nivel, tres pérdidas de balón consecutivas lastraron sus opciones de remontada.
Un triple de Clark redujo la desventaja 6 puntos (37-31). Pero los griegos respondieron de inmediato con otro de Maciulis que cortó las alas a los azulones.
Tras el paso por los vestuarios el San Pablo trató de dar una vuelta de tuerca a su intensidad defensiva. Un gancho de Clark y una antideportiva de Sant-Roos aprovechada por Fitipaldo desde el tiro libre abría una ventana a la esperanza. Pero Langford se encargaba de sofocar la insurrección burgalesa con su acierto desde el perímetro (48-37).
Sin embargo, los azulones no estaban dispuestos a arrojar la toalla. Se cerraron en la zona y enlazaron un par de acciones a campo abierto finalizadas por McFadden para meterse en la pomada (48-43).
Los griegos se habían atascado y los de Peñarroya tenían que aprovecharlo. Aunque Langford salió una vez más al rescate de los suyos para apagar el fuego ipso facto.
Los castellanos echaban mucho de menos sus puntos desde el perímetro. Huskic se echó el equipo a las espaldas en el tramo final del tercer cuarto para acortar la desventaja a 5 puntos (55-50). Pero cómo no, Langford se encargó una vez más de vengar la afrenta con un triple sobre la bocina.
Bassas saltó muy enchufado a la pista y 5 puntos consecutivos del base catalán pusieron al San Pablo a tan solo una canasta de su rival (58-55), la diferencia más corta en la que se había movido el partido desde el ecuador del primer cuarto.
El tiempo muerto solicitado por el técnico del AEK frenó el ímpetu de los azulones, aunque el buen hacer de Huskic les devolvió de inmediato a la vida. Y una canasta de Javi Vega dejó el marcador en un pañuelo 60-59.
Y con cinco minutos por delante el ala-pívot madrileño empató el duelo con un triple. Volver a empezar (62-62). Tokoto, que no tenía su día en el lanzamiento, completó una épica remontada en el mítico pabellón ateniense. El dominio del rebote había hecho posible el milagro de los azulones.
Tras haber hecho lo más difícil tocaba rematar la faena con casi 4 minutos por delante. Pero ahí se quedaron sin gas y sin ideas.
Los azulones se resistían a soltar una presa que tanto les había costado llevarse a la boca. Pero en el momento decisivo Langford, cómo no, impuso su ley e indiscutible calidad. Los triples de Gkikas y del americano dieron un respiro al AEK (70-66). El San Pablo no tuvo puntería para responder a la afrenta. Yun parcial de 10-0 les impidió poner fin a su racha de derrotas.