El Correo de Burgos

Fútbol / Copa del Rey

El Mirandés se cuela en octavos

El cuadro rojillo prolonga su idilio con el torneo enviando a la lona al Celta de Vigo / Matheus adelantó a los burgaleses, pero Pione Sisto forzó la prórroga / Antonio Sánchez hizo el tanto de la victoria en el minuto 113

Guridi presiona a un jugador del Celta de Vigo en el choque de ayer en Anduva-CD MIRANDÉS

Guridi presiona a un jugador del Celta de Vigo en el choque de ayer en Anduva-CD MIRANDÉS

Burgos

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CD MIRANDÉS 2

CELTA DE VIGO 1

El Mirandés ya está en los octavos de final de la Copa del Rey. El cuadro rojillo prolonga su idilio con su torneo talismán. Envió a la lona a todo un Primera como el Celta de Vigo en un choque que se resolvió en el último suspiro de la prórroga.

Se adelantó en el marcador en la primera mitad, pero Pione Sisto metió a los gallegos en la pomada y forzó la prórroga.

En el tiempo extra los de Balaídos llevaron la batuta, pero fueron los burgaleses quienes dieron la puntilla. Álvaro Rey marró un penalti en el 110, pero los de Andoni Iraola se rehicieron de inmediato para obtener el billete hacia la gloria con una tanto de Antonio Sánchez con el fantasma de los penaltis ya sobrevolando Anduva.

Los rojillos hicieron valer su buen momento para apoderarse del esférico en los primeros compases del envite. Pero fueron los vigueses quienes desataron las hostilidades en un larga jugada de ataque que concluyó con un potente zurdazo del Toro Fernández desde 25 metros que Limones atrapó con problemas en dos tiempos.

La réplica burgalesa fue más contundente. Y con un protagonista poco habitual, el lateral Álex González, que realizó una soberbia diagonal desde la banda al punto de penalti. Dejó sentados a dos zagueros con sendos recortes. Y su disparo con la zurda fue repelido a saque de esquina con apuros por Sergio Álvarez.

Esta acción pareció despertar de su letargo al Celta, que comenzó a ganar metros sobre el terreno de juego equilibrando el partido en la zona de creación. Los gallegos ya se habían hecho con la batuta en el ecuador del primer acto, aunque sin claridad en los últimos metros.

Los locales se sacudieron la presión en una salida a la contra iniciada por Merquelanz y que concluyó con un centro tenso de Álvaro Peña al área chica, donde no llegó al remate por centímetros Matheus en el minuto 25.

Y de inmediato se adelantaron en el marcador los burgaleses desde los once metros. El colegiado sancionó con una pena máxima al Celta a la salida de un saque de esquina ejecutado por Merquelanz y que finalizó Odei, que conectó un violento disparo desde la frontal que se estrelló en las manos de Brais Méndez.

Matheus fue el encargado de lanzar el penalti, con paradiña incluida, para engañar a Sergio Álvarez y hacer subir el 1-0 al marcador en el minuto 28 de la contienda.

Los vigueses trataron de responder a la afrenta poco después en una falta lateral botada por Denis Suárez que Toro Fernández cabeceó en el punto de penalti demasiado centrado.

El mismo jugador fue de nuevo protagonista en la acción posterior, esta vez una buena incursión de Brais Méndez por el costado derecho. Su pase atrás lo controló Fernández y tras regatear se internó en el área, aunque su disparo con la izquierda terminó en las manos de Limones.

Tras el paso por los vestuarios Óscar García leyó la cartilla a sus pupilos y el Celta salió más ambicioso al césped de Anduva. Los gallegos hicieron valer su condición de equipo de superior categoría para intentar arrimar el ascua a la sardina desde la posesión del esférico.

Pero el Mirandés se encontraba cómodo en su nuevo papel de ceder terreno en busca de la sentencia al contragolpe.

El técnico visitante dio entrada en el campo a uno de sus mejores referentes ofensivos, el extremo Pione Sisto, en busca de mayor claridad en los últimos metros. También movió ficha de inmediato Iraola, que refrescó su ataque con la incorporación del Álvaro Rey.

La primera ocasión de los vigueses llegó en el 60 en una acción personal del Toro Fernández. Tras zafarse con potencia de su par probó fortuna con un disparo que se perdió por encima del larguero.

Y acto seguido fue Pione Sisto, que dinamizó el ataque visitante, quien hizo lo propio con un chut raso y cruzado desde la frontal que detuvo sin problemas Limones.

Pero el Mirandés tenía la situación bajo control, por lo que el Celta echó mano de su mejor atacante, Iago Aspas, para intentar remontar.

Los gallegos carecían de mordiente en sus llegadas, como en un disparo cruzado de Kevin a las manos de Limones. Y pusieron sobre el campo a otro de sus puntales, Rafinha.

Tras un aviso de Denis Suárez con poca fe en posición inmejorable llegó el tanto de la igualada, obra cómo no, de Pione Sisto. El extremo controló un esférico y a la media vuelta y sin pensárselo dos veces, se sacó un derechazo que se coló por la escuadra de la meta de Limones.

Los rojillos se repusieron del varapalo y pudieron inclinar de nuevo la balanza de su lado en el 79 en una doble ocasión. Primero Marcos André se entretuvo en el momento del golpeo en área chica y acto seguido un disparo desde la frontal lo detuvo abajo Sergio.

Ya en el 87 tuvo la eliminatoria en sus pies Iago Aspas tras una gran acción personal del Toro Fernández. Pero su disparo con la derecha -con todo a favor- no encontró portería.

El Celta llevó todo el peso del choque en los primeros compases de la prórroga. Iraola agotó sus cambios dando refresco al ataque con la entrada de Antonio Sánchez.

Los vigueses volcaron el duelo en el terreno de juego de los burgaleses con largas acciones ofensivas, pero sin claridad en la zona de definición. En la misma tónica se reanudó el duelo tras el cambio de campo.

Pero fue el Mirandés quien tuvo la eliminatoria en bandeja en el 110. Antonio Sánchez robó la cartera a Rafinha y el brasileño le derribó con un agarrón. Penalti y expulsión. Pero Álvaro Rey marró la pena máxima. No se vino abajo. Y encontró su premio poco después en una contra lanzada por Malsa sobre Merquelanz. El balón quedó suelto tras un recorte y Antonio Sánchez, que venía siguiendo la jugada, soltó un latigazo con la zurda que se fue al fondo de las mallas.

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