El Correo de Burgos

Lisci tira de libreta contra el Oviedo

El Mirandés ha estudiado al rival de cara al trascendental partido de vuelta, pero el técnico quiere que sea fiel a sí mismo

Alessio Lisci durante su comparecencia.

Alessio Lisci durante su comparecencia.CD MIRANDÉS

Burgos

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Si en algún partido un entrenador está obligado a desgastar la pizarra de las jugadas y las estrategias es aquel en el que se juega el ascenso de categoría. Ante una oportunidad como la que hoy tiene ante sí el CD Mirandés, sólo cabe darle mil vueltas al partido antes de que eche a rodar el balón para preveer las pautas que aplique el rival y las tácticas para oponer resistencia y avanzar hacia el gol. Un tira y afloja en el que los dos equipos se juegan mucho más que un partido.

En ese sentido, el entrenador del CD Mirandés, Alessio Lisci, ha diseñado la preparación del partido decisivo ante el Real Oviedo enfocándose en anticipar los diferentes escenarios que puede plantear el conjunto asturiano este sábado en el Carlos Tartiere. El técnico italiano del Mirandés reconoció que esperan un cambio en el sistema del rival, aunque no descartan que ponga en juego alternativas que ya han mostrado en partidos anteriores durante el tramo final de la liga regualar. De hecho, según admitió el entrnador romano, esa posibilidad ha condicionado los entrenamientos previos a la cita de este sábado en el Carlos Tartiere.

«Pueden tener muchas variantes porque tiene una plantilla de mucho nivel y de muchos futbolistas», avisó Alessi Lisci, quien se apoya en la flexibilidad de su grupo para preparar respuestas tácticas sin desnaturalizar el modelo de juego que ha sostenido al equipo durante toda la temporada. Aunque admite que habrá ajustes respecto al encuentro de ida, insiste en que la prioridad sigue siendo conservar la identidad. Lisci aboga por mantener la «mentalidad» del equipo y ser «nosotros mismos», para, a partir de ahí, ajustar «matices respecto a la ida. No es el mismo partido, pero tenemos que ser el Mirandés», recalcó.

En la misma línea, subrayó que el equipo llega al tramo final del curso con una convicción forjada a lo largo de dos años de trabajo y puso en valor la estabilidad competitiva que han mantenido incluso en momentos difíciles. «Después de 88 partidos, si no he contado mal, hemos estado una semana en descenso, hemos estado más veces en líderes que en descenso. Es el resumen de esos dos años». Esa cifra, más que una estadística, es el argumento principal de su discurso, según el cual el ascenso no sería un premio milagroso, sino la consecuencia de un proceso prolongado y sostenido.

La preparación del trascendentaklpartido en Oviedo no ha estado condicionada por la ansiedad. Al contrario. Lisci ha querido mantener la rutina y aislar al grupo del entorno para que el partido no se convierta en una carga emocional. «Los veo bien. Han entrenado bien y le hemos dado mucha normalidad a la semana explicó un Alessio Lisci que valora que el equipo «está espectacular a nivel anímico».

También se ha priorizado el equilibrio físico, teniendo en cuentas, además, «todas las posibles variantes que hemos trabajado nos sirvan y seamos capaces de llevarlas a cabo».

El entrenador recordó además el punto de inflexión que supuso la visita a Oviedo en la temporada anterior. El equipo llegó en un momento muy distinto, con urgencias clasificatorias, y afrontó ese partido desde una situación crítica. Este año, el escenario es completamente distinto. «Es curioso lo de Oviedo el año pasado, como es curioso que Posti tuvo una lesión grave allí y volvemos allí, pues en el fútbol se dan esas cosas, esas curiosidades que molan». Añadió que el contexto del rival es similar al de entonces, con opciones de ascenso directo en juego y un ambiente que, previsiblemente, volverá a ser hostil. «Ellos estaban probablemente en su mejor momento cuando fuimos allí, de hecho, si no me acuerdo mal, si ganaban se ponían en posiciones de ascenso directo. Entonces, el ambiente va a ser parecido a lo del año pasado», rememoró.

Una parte del impulso lo aportará la afición. Más de 300 seguidores rojillos estarán en Oviedo. La desventaja numérica será evidente, pero no preocupa al entrenador. «Nuestra afición es importantísima y por mucho que allí estarán en gran inferioridad, sé que los vamos a oír, sé que nos van a empujar, que nos van a ayudar y estarán ahí con nosotros en todo momento. Y para nosotros son fundamentales», admitió.

El mensaje a los jugadores antes del partido no apuntará a la presión ni a la tensión. Lisci prefiere que el grupo se centre en competir con naturalidad y, dentro de lo posible, gozar del momento. «Que lo disfruten porque ojalá sea la última vez que lo vivan porque estén en categorías superiores, pero nunca se sabe si lo puedes vivir o no de nuevo. Nunca sabes si vas a vivir una temporada tan bonita o no y entonces sería una pena que el último partido se sufra y no se disfrute. Entonces, que sean capaces de dar su mejor nivel y ser ellos mismos».

En ese sentido, Lisci cerró su intervención recordando una frase que ha repetido en distintos tramos del campeonato, tanto cuando los resultados acompañaban como cuando no: «El trabajo nunca miente, que no significa que vayamos a ascender, pero significa que hemos podido llegar a esto». Una declaración que resume su forma de entender el oficio y que, gane o no el ascenso, explica por qué el Mirandés llega a esta cita con todas las opciones abiertas.

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