Fútbol / Segunda División / Jornada 15
Galván pide un partido «casi perfecto» en Málaga para cambiar la dinámica
El Mirandés visita La Rosaleda con la necesidad urgente de salir del descenso / El técnico del equipo rojillo confía en maniatar al Málaga tras su cambio de entrenador

Jesús Galván en el banquillo de Mendizorroza durante el derbi contra el Burgos CF.
El Mirandés pasa página de la derrota ante el Burgos CF en el derbi provincial para concentrarse en un desplazamiento especialmente relevante y complejo ya que este domingo protagonizará un duelo ante un rival directo en la zona baja de la clasificación. Los rojillos visitan Málaga con la intención de regresar a Miranda con el botín de los tres puntos que les transporte fuera de la zona de descenso. Enfrente, el equipo local está asomado a ese precipicio en un cuádruple empate con Huesca y Granada, que acompañan a los jabatos en el descenso, y la Real Sociedad B. Para ambos equipos el partido que cierra este domingo la décimo quinta jornada es prácticamente una final por la salvación.
Aunque ese drama tendrá nuevos episodios de no producirse en el Mirandés un cambio de ciclo del que el nuevo técnico, Jesús Galván, vislumbra pinceladas en la plantilla desde su llegada al banquillo de la ciudad del Ebro.
Al equipo jabato se le espera este fin de semana en La Rosaleda, donde un Málaga distinto tras el cambio de entrenador quiere hacer bueno el dicho y amarrar la victoria con sus tres puntpos. Galván es consciente de que «cuando hay un cambio de entrenador, todos los jugadores se muestran. Parten desde cero» con un impulso anímico para el que el Mirandés debe estar preparado y ser capar de controlar «esa motivación extra que van a tener» para defender sus opciones.
Galván está confiado de que podrá ser así y ha utilizado los últimos entrenamientos para seguir perfilando el equipo, introduciendo variantes que puedan alterar la lectura del rival, ensayando distintas «situaciones de juego» y «dibujos alternativos», explicó. La intención es tener herramientas para condicionar al adversario desde el planteamiento inicial y hacerle «dudaro», en la confianza de que la adaptación de sus futbolistas hará viable cualquier ajuste porque «son jugadores profesionales que se adaptan a cualquier cambio que tú propongas».
El análisis del Málaga lo centra el entrenador sevillano, más que en lo táctico, en el efecto psicológico del relevo en el banquillo. «Un entrenador con tres días, yo creo que lo que tiene que hacer muchas veces es un tema psicológico, mental, cambiarles un poquito el paso a nivel anímico y poco más», señaló Galván, que espera pequeños matices, algún ajuste en la estrategia a balón parado o el posible uso de jugadores del filial, pero no un cambio radical de estilo. Aun así, tiene claro que hay que estar listos para cualquier escenario. «Estaremos preparados porque sabemos que pueden cambiar», anticipa.
Sobre el planteamiento ante el Málaga, adelantó que quiere ver a su equipo «a su nivel de intensidad, de ganas de ganar», sin complejos frente a un rival que se crece en su estadio. «Son un equipo muy poderoso en casa, también arropado por 30.000 personas», recordó, aunque confía en que si el Mirandés logra «maniatar esa intensidad» y mantener la valentía en su propuesta, las opciones de puntuar estarán ahí. Además, insiste en que sobre el césped deberán saber interpretar el momento que atraviesa el Málaga tras su cambio en el banquillo y aprovecharse del « nerviosismo, incertidumbre o dudas que se puedan generar por su situación».
Galván evitó confirmar si repetirá el once inicial que venció al Sporting y subrayó que aún deben tomar decisiones tras analizar al detalle las variables del partido, puesto que es dado a decidir en la última sesión y, además, remarcó que tiene a su disposición numerosas «alternativas en muchas posiciones», por lo que admitió que el análisis táctico del rival será determinante antes de decidir qué jugadores componen el equipo titular.
Al margen del contexto del rival, el entrenador del Mirandés, tras las primeras sesiones de contacto con el grupo, insiste en que su equipo debe centrarse en corregir errores y elevar el nivel colectivo en todas las fases del juego, «en defensa, en ataque, en transitar, en hacer un partido casi perfecto», afirmó. Con dos partidos ante equipos que tienen solo tres puntos más que los rojillos, el mensaje es que «si somos capaces de ganar los dos partidos, pues saldremos de esa zona tan jodida, que tanto nos molesta».
El vestuario, asegura, ha mostrado una disposición total desde su llegada, «con muchas ganas de aprender» y también «de sacar esto adelante», valoró, con una actitud receptiva hacia los cambios y nuevas propuestas y aunque se mostró «muy orgulloso de la plantilla que tengo», recordó que el trabajo diario debe trasladarse a los resultados. «Al final esto es fútbol y hay que ganar partidos», enfatizó.
En cuanto al estado físico, la situación es favorable con todos los jugadores «disponibles», confirmó Galván, contento además con la reincorporación de Igor tras su paso por la selección. «Es un chico que se le ve con una predisposición sobre todo a aprender el idioma, donde él tiene ese condicionante», añadió, satisfecho por tener a todo el grupo operativo de cara a una semana con peso competitivo.