Baloncesto / Liga Endesa / Jornada 8
El San Pablo quiere que su mala racha se acabe en Lugo
Con Fischer tocado y la recuperación de Leo como novedad, los de Savignani necesitan confirmar que el trabajo colectivo empieza a dar sus frutos

Savignani, en un gesto de incredulidad durante el partido ante Andorra.
El Recoletas Salud San Pablo Burgos vuelve a escena este sábado (21:00h, Pazo dos Deportes de Lugo), para medirse al Río Breogán en el último partido antes del parón por las ventanas FIBA. El equipo de Bruno Savignani busca reencontrarse con la victoria tras una racha de seis derrotas consecutivas que le mantiene anclado en la parte baja de la clasificación, y encara el duelo como una oportunidad para dar ese paso adelante que, según el técnico, necesitan todos los estamentos del club.
En su análisis previo al partido, el entrenador brasileño ha insistido en que la plantilla ha utilizado el tropiezo en el anterior encuentro como herramienta de aprendizaje. Frente a MoraBanc Andorra, el San Pablo fue superior durante 35 minutos, pero acabó cediendo en un final que dejó secuelas, dado que, según el técnico «tuvimos posibilidades de romper el partido dos o tres veces y no fuimos capaces». «Hay que aprender y crecer sobre eso», explicó, antes de subrayar que durante la semana el cuerpo técnico y el equipo han trabajado «en situaciones de mayor control y de tomar mejores decisiones en momentos claves».
Savignani entiende que ese proceso de maduración solo puede completarse desde una implicación total del grupo, tanto en pista como fuera de ella, por lo que reclama «dar un paso adelante todos juntos. Desde los que juegan más a los que menos, desde mi parte, el staff...», enumeró, convencido de que una mejora colectiva en consistencia y dureza permitirá al equipo gestionar mejor los finales igualados.
En cuanto al estado físico, el técnico confirmó que podrá contar con todos los jugadores, aunque puntualizó que Luke Fischer sigue arrastrando molestias en la rodilla. El pívot está haciendo «un esfuerzo muy grande», aunque entrena «sin tanta continuidad», algo que condiciona tanto su rendimiento como los planes del cuerpo técnico. También está disponible Leo, ya recuperado de una micro lesión fibrilar. Esta semana ha podido ejercitarse con normalidad y, según el entrenador, «está ganando confianza y ritmo» tras un regreso prematuro la jornada anterior en el que apenas pudo participar.
En el análisis individual, el técnico subrayó el buen momento de forma del escolta Francis Alonso y la incidencia de los bases del equipo burgalés en la creación ofensiva., sin dejar de insistir en que el vestuario no ha quedado ajeno al impacto mental de la derrota ante Andorra, pero defendió que «desde el lunes hemos hablado mucho, trabajado bastante» y que percibe un equipo «súper sano, que trabaja muy bien y se encuentra muy bien». Reconoce, sin embargo, que de poco sirven las buenas sensaciones si no se traducen en resultados.
«Prefiero jugar feo y ganar que jugar bien y perder», resumió, consciente de que una victoria «nos va a dar más seguridad de que estamos en el camino», justo antes de afrontar un parón que puede ser decisivo para reordenar el rumbo de la temporada. El San Pablo necesita la victoria para salir del pozo y convencerse de que el proceso de recuperación en marcha puede sostener su ambición en la Liga Endesa.
Un rival irregular
El rival, Río Breogán, llega tras imponerse en Murcia por 83-96 en un encuentro sólido de principio a fin. Con un balance de tres victorias y cuatro derrotas, los gallegos ocupan la decimotercera posición, aunque destacan por sus cifras colectivas: son el equipo que más rebotes ofensivos captura en la liga, el tercero en triples y el cuarto en recuperaciones. «Es un equipo que juega duro y sabe muy bien lo que tiene que hacer colectivamente», advirtió Savignani, que considera clave «estar atentos al rebote», una de las fortalezas del conjunto que dirige Luis Casimiro.