El Correo de Burgos

Demasiado castigo para un Mirandés que no levanta cabeza

El conjunto de Muneta cae en casa del Sporting en un choque que jugó en infierioridad medio partido tras la expulsión de Córdoba

Juan Gutiérrez, durante el partido contra el Sporting.

Juan Gutiérrez, durante el partido contra el Sporting.LALIGA

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El Mirandés firmó en El Molinón una de esas derrotas que no se explican únicamente por el marcador final. El 3-0 ante el Sporting de Gijón fue el resultado de una suma de decisiones desafortunadas, acciones límite y una falta de contundencia en las áreas que acabó decantando el partido de manera definitiva. Los rojillos compitieron durante buena parte del encuentro, generaron ocasiones suficientes para haber cambiado el guion, pero terminaron derrumbándose tras dos penaltis en contra y un tercer tanto que sentenció cualquier intento de reacción.

El conjunto de Miranda compareció en Gijón con una propuesta reconocible: líneas juntas, presión medida y salida rápida por bandas. Desde el pitido inicial mostró personalidad y no tardó en asomarse al área rival. En apenas cinco minutos ya había forzado dos saques de esquina y había probado a Rubén Yáñez con un disparo lejano de Pablo Pérez. El Mirandés se sentía cómodo, movía el balón con criterio y encontraba espacios a la espalda de los laterales sportinguistas.

El primer tramo del partido fue, de hecho, uno de los mejores del Mirandés lejos de Anduva en las últimas jornadas. Toni Tamarit, muy activo, generó peligro desde la derecha, y Alberto Marí encontró situaciones favorables en el costado izquierdo. La ocasión más clara llegó en el minuto 27, cuando Tamarit conectó un zurdazo desde fuera del área que se estrelló con violencia en el larguero, silenciando por unos segundos El Molinón. Antes y después, Carlos Fernández dispuso de dos remates dentro del área que no encontró portería por escasos centímetros.

Sin embargo, el Mirandés no convirtió su dominio inicial en ventaja y empezó a pagar caro cada error defensivo. El Sporting, sin brillar, fue ganando metros y acumulando presencia en campo rival. Juan Otero y Jonathan Dubasin comenzaron a cargar el área y a forzar situaciones comprometidas para la zaga rojilla. En el minuto 43 llegó la jugada que marcó el desarrollo posterior del encuentro: Iker Córdoba, ya amonestado, cometió penalti sobre Juan Otero dentro del área y vio la segunda tarjeta amarilla. Doble castigo para el Mirandés: penalti en contra y expulsión.

Juan Otero no falló desde los once metros y puso el 1-0 justo antes del descanso. El Mirandés se marchó al vestuario golpeado, no solo por el marcador adverso, sino por la sensación de haber perdido el partido en una acción puntual tras haber hecho méritos suficientes para algo más.

La segunda parte comenzó de la peor manera posible para los intereses rojillos. Apenas dos minutos después de la reanudación, Jorge Cabello cometió otro penalti sobre Juan Otero. El VAR confirmó la decisión y Jonathan Dubasin amplió la ventaja desde el punto fatídico. Con 2-0 en el marcador y en inferioridad numérica, el partido se convirtió en una cuesta casi imposible de remontar para el Mirandés.

Pese a todo, el equipo no bajó los brazos. Incluso con diez, trató de mantener la dignidad competitiva y buscó el gol que le permitiera reengancharse al encuentro. Selvi Clua estuvo cerca de marcar nada más empezar la segunda mitad, pero su remate se marchó rozando el palo. Más adelante, Rafel Bauzà probó fortuna desde fuera del área con un disparo potente que obligó a Rubén Yáñez a lucirse.

El Sporting, más pragmático, optó por controlar el ritmo y esperar su momento. Ese momento llegó en el minuto 72, tras un saque de esquina mal defendido por el Mirandés. Álex Corredera asistió a Guille Rosas, que desde la frontal ajustó un disparo raso junto al palo para establecer el 3-0 definitivo. El gol terminó por desactivar cualquier esperanza rojilla.

En el tramo final, el Mirandés siguió acumulando centros y aproximaciones, más por orgullo que por convicción. Carlos Fernández tuvo dos oportunidades claras: un cabezazo a bocajarro que se fue ligeramente desviado y un remate con la izquierda dentro del área en el tiempo añadido que tampoco encontró portería. Fue el resumen de la noche: voluntad, trabajo y presencia ofensiva, pero sin la precisión necesaria para convertir las ocasiones en goles.

El pitido final certificó una derrota dura para el Mirandés, condicionada por dos penaltis en contra y una expulsión que rompió el partido cuando aún estaba abierto. El resultado deja un poso amargo, porque los rojillos compitieron durante muchos minutos y demostraron que podían mirar de frente a un rival poderoso en su estadio. Sin embargo, en el fútbol profesional los errores se pagan, y en El Molinón cada desajuste defensivo del Mirandés acabó traduciéndose en un golpe casi definitivo.

REAL SPORTING - CD MIRANDÉS, 3-0

Real Sporting: Rubén Yáñe , Guille Rosas (Kevin, 76´), Brian Oliván, Eric Curbelo, Pablo Vázquez , Manu Rodríguez, Nacho Martín (Bernal, 55´), Alex Corredera (Justin, 76´), Jonathan Dubasin (Ferrari, 71´), Juan Otero, César Gelabert m(Queipo, 76´).

CD Mirandés: Juanpa Palomares, Toni Tamarit (Novoa, 74´) Jorge Cabello (Thiago, 65´), Iker Cordoba, Javi Hernández (5), Selvi Clua, Rafael Bauza (Medrano, 78´), Pablo Pérez (Ali Houary, 78´), Carlos Fernández, Alberto Mari (El Jebari, 74´).

GOLES: 1-0 (45´): Otero, penalti; 2-0 (52´): Dubasin, penalti; 3-0 (72´): Guille Rosas.

ÁRBITRO: Manuel Ángel Pérez (Comité Madrileño). Amonestó a Nacho Martín por los locales y a Cabello, Juan Gutiérrez, Carlos Fernández y expulsó por doble amarilla a Córdoba, en los visitantes.

CAMPO: El Molinón ante 19.540 espectadores.

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