Baloncesto / Liga Endesa / Jornada 26
Heidegger confía en que la permanencia es factible
El exterior estadounidense asume que llega sin margen de adaptación, con la exigencia de rendir desde ya y aportar tanto en la dirección como en la anotación

Max Heidegger fue presentado ayer en el hotel Cuéntame.
Max Heidegger ya se ha incorporado a un Recoletas Salud San Pablo Burgos, que suma a su plantilla a un exterior con experiencia en la ACB justo cuando más falta hace y sin tiempo para adaptarse ya que tendrá que rendir en la pista de forma inmediata porque la temporada entra en un momento en el que cada partido va a ser una final por la permanencia.
El club burgalés llevaba tiempo detrás de su fichaje, según explicó Albano Martínez, que situó la operación antes incluso de la lesión de Jhivvan Jackson y agradeció la disposición del jugador para cerrar una llegada que se ha ido demorando más de lo previsto.
El director deportivo recordó que Heidegger era «un objetivo prioritario para nosotros» al tratarse de un perfil capaz de ocupar dos posiciones en el perímetro y de influir en varios registros del juego, con capacidad para asumir balón, generar ventajas y producir en ataque sin quedar encajado en una sola función. Puede jugar «al uno y al dos», subrayó, no sin ponderar además una cualidad que el club valora especialmente, que es la de «hacer mejores a los compañeros», a lo que se suma su capacidad «para meter puntos y para asistir».
La lectura del club apunta ahí, a un refuerzo pensado para entrar pronto en dinámica y ampliar soluciones en un equipo que necesita más recursos sobre la cancha.
Heidegger explicó su llegada a Burgos como el desenlace de una negociación larga, condicionada por su situación contractual y por el contexto geopolítico, aunque dejó claro desde el principio qué inclinó la balanza. Para él, «lo más importante» fue «el gran interés que tenían por incorporarme al equipo», dentro de un proceso que, según relató, «ha durado algo más de un mes» y en el que las conversaciones se complicaron porque tenía contrato esta temporada. En ese recorrido pesó también su deseo de regresar a la Liga Endesa, una competición a la que quería volver y para la que encontró, además, un contexto que le resultó convincente después de hablar con Dani Díez sobre el grupo y sobre el momento del equipo y sintió que «todo encajaba», tanto por la situación deportiva como por la posibilidad de ayudar al equipo en este tramo del curso.
El jugador ya cuenta con una idea muy concreta del escenario al que se incorpora, tanto él como Jaden Shackelford, que no es otro que la pugna por «ganar partidos inmediatamente y mantenernos en la liga, además de continuar con la historia que tiene Burgos».
Estos objetivos, son a juicio del nuevo refuerzo del Coliseum, «alcanzables», pero hay que empezar ahora «consiguiendo la permanencia».
«Tenemos muchas herramientas para conseguir el objetivo», enfatizó Heidegger, quien recordó que ya había jugado en el Coliseum durante du participación en la Baskeball Champions League. El estadounidense ya tuvo sus primeros minutos con la camiseta burgalesa en Gran Canaria, un estreno condicionado por la falta de ritmo después de casi dos meses sin partidos ni entrenamientos de equipo, pero útil para empezar a encajar dentro de la rotación.
Heidegger espera «poder enseñar más de mi juego» y consideró aquel debut «un gran inicio», sobre todo porque había estado «fuera de partidos de verdad o de entrenamientos de equipo durante casi dos meses». También reconoció que «fue difícil llegar tan rápido y jugar un partido», aunque se mostró satisfecho por la manera en que se produjo su estreno y por una victoria que permitió al equipo dejar una buena imagen mientras él empezaba a recuperar ritmo competitivo.
Reconoció que se siente «más cómodo jugando como base», aunque enseguida precisó que su ubicación depende de los compañeros con los que comparta pista. Cuando está con Jón o con Raul, explicó, puede jugar de escolta porque ellos «asumen el trabajo de subir el balón y elegir los ataques», de modo que su papel cambia en función de quién esté en pista y de lo que quiera el entrenador.
Esa flexibilidad encaja con lo que Burgos parece buscar en él, un exterior capaz de alternar tareas sin alterar el funcionamiento general del equipo y con recursos suficientes para intervenir tanto en la dirección como en la anotación.
La proximidad del partido frente al Real Madrid motiva al nuevo jugador burgalés, aunque consideró que «va a ser un partido duro», destacó que «todos los chicos quieren salir y jugar!. A mayores, se detuvo en una de las cuestiones que más le han transmitido desde su llegada, «lo importante que es la afición». Esa conexión con el pabellón tiene además un matiz personal para él, ya que esta será la segunda vez que juegue allí y la primera como local. Por eso admitió que tiene «muchas ganas» y que «daremos todo lo que tengamos».