El Burgos CF somete al Getafe en la Copa
El conjunto de Ramis se sobrepone a un golazo del exblanquinegro Sancris en un partido en el que destacó Íñigo Córdoba

Los jugadores del Burgos CF celebran uno de los goles.
El fútbol, en ocasiones, no es solo una cuestión de categorías, sino de corazón y ganas. Anoche, en un Plantío que desafiaba a los termómetros, el Burgos CF no solo eliminó -o doblegó- a un rival de la máxima categoría; le recordó al Getafe lo que significa jugar en las tierras del Cid cuando el invierno aprieta. El conjunto de Luis Miguel Ramis firmó una de esas victorias que se quedan grabadas en la retina de la hinchada: con sufrimiento, con remontada y con la justicia poética de quien cree en su plan hasta el final. El Burgos, que busca su regreso a la máxima categoría, se acercó ayer un poco más.
El inicio del partido fue un aviso para navegantes. El Burgos salió sin complejos, con un Víctor Mollejo hiperactivo que buscó la gloria eterna con una chilena que, aunque no encontró red, encendió a la grada. Sin embargo, el fútbol tiene caprichos crueles. En el minuto 32, Álex Sancris, ese jugador que sudó la camiseta blanquinegra las últimas dos campañas, recordó por qué ahora milita en la élite. Recibió en banda, trazó la diagonal y soltó un latigazo con rosca que se coló por la escuadra de un Cantero que solo pudo ser testigo de la obra de arte.
Sancris, con el respeto que solo los grandes guardan a sus antiguas casas, pidió perdón. Pero el 0-1 heló el ánimo de un estadio que veía cómo, pese a la entrega de veteranos como Nyom —un pulmón inagotable a sus 37 años—, la efectividad castigaba al Burgos.
Cuando el Getafe ya saboreaba el paso por vestuarios con ventaja, el destino le tendió la mano al Burgos. Un agarrón persistente de Laso sobre Saúl en el tiempo de descuento fue castigado con la pena máxima. No le tembló el pulso al conjunto local para poner las tablas y resetear un partido que pedía a gritos una vuelta de tuerca táctica.
Si el primer tiempo fue de resistencia, el segundo fue de conquista. Ramis movió el árbol y dio entrada a Íñigo Córdoba, quien se convertiría en la pesadilla de la zaga azulona. Solo necesitó unos minutos para aprovechar un error grosero de Duarte, que se durmió en la salida, y batir con sangre fría la portería madrileña. El 2-1 desató la locura y dejó al Getafe en estado de shock.
Pero Córdoba no había terminado su exhibición. Ante la indolencia de una defensa del Getafe impropia de la "era Bordalás", el atacante burgalés repitió diana para poner el 3-1. El Plantío ya no sentía el frío; era un clamor de júbilo ante un rival que se desmoronaba por momentos.
Hubo tiempo para el drama. Con el 3-1, el árbitro señaló un penalti a favor del Getafe. Borja Mayoral, el hombre gol de los azulones, tuvo en sus botas la posibilidad de meter miedo en el cuerpo a los locales. Buscó la escuadra, quiso ajustar tanto el disparo que el balón se marchó a las nubes, perdiéndose en la noche burgalesa. Fue el golpe de gracia definitivo.
El Burgos manejó los tiempos con maestría hasta el pitido final, exponiendo las carencias de un Getafe "mustio", sin colmillo y superado por la intensidad de un equipo que, hoy por hoy, hace de El Plantío un lugar donde los sueños de los humildes se hacen realidad.
Burgos CF-Getafe 3-1
Burgos: Jesús Ruiz; Buñuel, Iván Martínez, Saúl, Brais; David González (Iñigo Córdoba, 45'), Atienza, Mario Cantero (Expósito, 87'), Fermín (Aitor Córdoba, 78'); Mario González (Curro, 70') y Mollejo (Nsukula, 70').
Getafe: Letacek; Nyom (Femenia, 58'), Abqar (Duarte, 20'), Laso, Diego Rico; Sancris, Neyou (Liso, 45'), Javi Muñoz (Solozabal, 70'), Jorge Montes; Junami (Milla, 45') y Mayoral.
Goles: 0-1, 31': Alex Sancris, 1-1, 48': David González, 2-1, 56': Íñigo Córdoba, 3-1, 72': Íñigo Córdoba
Arbitro: Ricardo de Burgos Bengoetxea. Amarillas a Mario Cantero, Lucas Laso, Miguel Atienza, Adrián Liso, Íñigo Córdoba, Brais Martínez.
Campo: El Plantío.