Fútbol / Segunda División / Jornada 3
Sergio Francisco aparca once años en la Real para convertir El Plantío en un fortín
El técnico conoce a casi toda la plantilla rival después de once años en Zubieta, mientras el Burgos busca corregir sus problemas defensivos y afronta un final de mercado pendiente de Lizancos
Sergio Francisco durante el entrenamiento del viernes, preparando el partido contra el Sanse, a quien quiere derrota en El Plantío.
Once años como entrenador en la estructura de la Real Sociedad dan para conocer una cantera, su forma de trabajar y también a buena parte de los futbolistas que van creciendo por Zubieta hasta alcanzar el fútbol profesional. Sergio Francisco se los encontrará el lunes enfrente cuando la Real Sociedad B visite El Plantío, pero el ahora entrenador del Burgos CF tiene claro cual es su camiseta y aunque se alegra de «cómo están compitiendo en Segunda División» y admite «que es una maravilla verles», marca inmediatamente la distancia que impone su nuevo cargo al frente del banquillo blanquinegro porque «nosotros vamos a dar todo para podernos llevar los puntos, estamos en casa y queremos que El Plantío sea un fortín».
Será inevitable que el encuentro tenga un componente personal para el técnico, que admite conocer «prácticamente a todos los chicos que van a venir a jugar» después de haber seguido su evolución durante distintas etapas de formación. Ese conocimiento, sin embargo, también proporciona al Burgos información de primera mano sobre un rival al que Sergio Francisco se resiste a considerar un filial al uso pese a la juventud de su plantilla.
«Es gente muy joven, pero con un nivel competitivo muy alto», explica el entrenador blanquinegro, que recuerda cómo el Sanse ya demostró la pasada campaña que sabe mantenerse dentro de los partidos y competir hasta el final incluso cuando los marcadores son ajustados. Su condición de filial tampoco implica ingenuidad con el balón ni fragilidad defensiva porque, según Francisco, es un equipo capaz de sostener ritmos muy elevados, presionar con intensidad y castigar rápidamente una pérdida.
Ahí aparece una de las principales advertencias para el Burgos. El entrenador define al conjunto donostiarra como «el que más corre de la categoría a nivel defensivo y con ritmos más altos», por lo que pretende que sus jugadores sepan escoger dónde desarrollar el juego y cuándo acelerar, pero especialmente que cuiden el balón ante un rival muy peligroso cuando puede correr. «Tenemos que tener el balón para progresar y hacerles daño e intentar limitar las pérdidas», resume antes de reclamar que el Burgos tenga en casa «iniciativa, tanto con balón como sin él».
El Sanse mantiene además su propia identidad independientemente de quién juegue que Francisco conoce bien después de su etapa en Zubieta porque el trabajo de cantera busca precisamente que los futbolistas aprendan desde jóvenes una determinada manera de interpretar el juego que facilite su llegada al primer equipo. «Juega muy parecido al primer equipo», explica, hasta el punto de que los cambios de jugadores no suelen modificar excesivamente su comportamiento sobre el campo.
La Segunda División no perdona y, si empiezas encajando en los primeros diez minutos, el partido se pone muy cuesta arriba, que es lo que nos ha pasado estos partidos
Tampoco resulta sencillo anticipar qué once encontrará el Burgos porque varios futbolistas se mueven entre el filial y el primer equipo. Sergio Francisco cita a Jon Karrikaburu, Mikel Goti o Arkaitz Mariezkurrena entre las incógnitas, mientras coloca entre las referencias a Gorka Carrera, Dani Díaz, Eder García o Job Ochieng, jugadores que ya acumularon experiencia competitiva durante la pasada temporada. Aun así, insiste en que el peligro no está tanto en un nombre concreto como en el funcionamiento colectivo.
El Burgos no quiere volver a empezar perdiendo y remontar
Antes de pensar demasiado en cómo frenar al equipo que mejor conoce su entrenador, el Burgos necesita corregir un problema propio que ha aparecido en las dos primeras jornadas, como son los goles recibidos demasiado pronto y que han obligado al equipo a jugar cuesta arriba. Sergio Francisco no quiere de ninguna de las maneras que esto vuelva a suceder en El Plantío. Basta de remontadas porque «la Segunda División no perdona y, si arrancas cada partido encajando en los primeros diez minutos, el choque se complica muchísimo», reconoce. Contra el Córdoba no le gustaron los primeros diez minutos de ninguna de las dos partes y en Gijón el Sporting encontró el gol en el minuto seis, por lo que durante la semana el cuerpo técnico ha trabajado específicamente sobre ese arranque.
El entrenador admite que dos partidos todavía permiten pensar que pueda tratarse de algo circunstancial, aunque no está dispuesto a esperar para comprobarlo y anuncia «otro nivel de agresividad en esos primeros minutos» con la intención de que esta vez sea el Burgos el que pueda ponerse por delante.
Vamos a intentar aprovechar estas últimas horas de mercado para completar la plantilla, pero el partido no va a influir en esas decisiones
Ese problema forma parte de una cuestión más amplia que Francisco viene señalando desde el comienzo de la temporada, el equilibrio entre lo que produce el equipo con balón y lo que concede cuando lo pierde. Considera que en Gijón hubo una mejora defensiva respecto al estreno frente al Córdoba porque el Sporting no encontró tantas ocasiones, pero esa mayor estabilidad tuvo como contrapartida que el Burgos tampoco generó suficiente peligro.
Encontrar un punto intermedio ocupa ahora buena parte del trabajo. «Tenemos que cuidar ese equilibrio», señala Francisco, que pone especial atención en las transiciones para evitar que la intención ofensiva del nuevo Burgos termine dejando demasiados espacios cuando pierde la pelota.
El mensaje no supone renunciar a la idea con la que llegó al banquillo porque Francisco quiere un equipo reconocible por su iniciativa, agresividad y carácter y espera encontrar frente al Sanse «la mejor versión del Burgos hasta ahora», aunque sigue recordando que el proyecto está todavía en construcción y necesita tiempo. El calendario, en cambio, no ofrece esa paciencia. «Los tres puntos no esperan a nadie y tenemos que ir a por ellos desde el primer minuto».
Las piezas del centro del campo
Las dos primeras jornadas también han mostrado alternativas diferentes alrededor de Josep Gragera. Kévin Appin ocupó una de las posiciones del centro del campo en el estreno y Saúl del Cerro apareció después frente al Sporting, una elección que Sergio Francisco no interpreta como una jerarquía definitiva porque pretende adaptar esas piezas a las necesidades de cada encuentro.
«Podéis esperar cualquier cosa», respondió cuando fue preguntado por quién acompañará a Gragera frente al Sanse. La decisión dependerá del plan preparado para el lunes y de las características que el entrenador considere más adecuadas para enfrentarse a la Real B, pero también del papel que puedan desempeñar después los futbolistas del banquillo.
Va a ser un partido muy especial para mí. He estado 11 años como entrenador en Zubieta y es una maravilla ver la evolución de todos los chavales que he entrenado
Francisco ya encontró en la primera jornada respuestas desde las sustituciones y quiere mantener esa posibilidad de modificar el partido sobre la marcha, de manera que el once inicial no determine necesariamente qué jugadores tendrán mayor importancia durante los noventa minutos.
Lizancos, pendiente de Osasuna
El partido llegará apenas unas horas antes del cierre del mercado y el Burgos todavía puede experimentar movimientos, aunque Sergio Francisco asegura que las principales decisiones no dependerán de lo que ocurra el lunes en El Plantío porque las conversaciones están ya «encima de la mesa».
Uno de los nombres que concentra la atención es Álex Lizancos. El lateral granadino, todavía lesionado, tiene muy avanzada su salida hacia Osasuna, donde volvería a coincidir con Luis Miguel Ramis, el entrenador con el que disputó la pasada temporada en Burgos y que este verano dejó El Plantío para hacerse cargo del conjunto navarro. Osasuna contrató al técnico catalán hasta junio de 2028 después de los 72 puntos logrados con el Burgos y esta temporada supone su primera experiencia como entrenador en Primera División.
Lizancos llegó al Burgos en el verano de 2025 procedente del Lugo y firmó entonces un contrato por cuatro temporadas, hasta 2029, después de destacar en Primera Federación. En su primer curso blanquinegro disputó 39 partidos de Liga, 35 como titular, y acumuló más de 3.100 minutos.
Sergio Francisco, sin embargo, evita dar por hecha una operación que todavía no está cerrada, «que está ahí en el aire y veremos qué pasa al final», señala y deja claro que mientras permanezca en la plantilla seguirá formando parte de sus planes porque «mientras yo esté aquí, está claro que cuento con él».
Hemos progresado en el apartado defensivo, pero tenemos que mantener el equilibrio defensivo-ofensivo, sobre todo en las transiciones
El lateral evoluciona favorablemente de su lesión al igual que Ieringo. Francisco explica que ambos han dejado ya las muletas y «están dando pasos hacia adelante», aunque todavía habrá que esperar a las próximas semanas para comprobar cómo avanza su recuperación.
La posible salida de Lizancos no responde, al menos según el entrenador, a una petición generalizada de futbolistas que quieran abandonar el Burgos en los últimos días de mercado. Después de la marcha de Matos, Francisco asegura que ningún otro jugador se ha dirigido a él para solicitar una salida. «Todos los que estamos aquí trabajamos en el día a día y nadie ha levantado la mano para pedir salir», afirmó en la previa del partido del lunes (19:00h).
Eso no significa que la plantilla esté definitivamente cerrada. El club pretende aprovechar las últimas horas para mejorarla y mantiene abiertas operaciones tanto de entrada como de salida, pero el entrenador descarta que el resultado contra el Sanse vaya a provocar un cambio precipitado de planes porque «está todo planteado» antes de que se dispute la tercera jornada.
Un Plantío que debe pesar
Después de una victoria en casa frente al Córdoba y una derrota en Gijón, el Burgos regresa a un Plantío que el técnico pretende convertir en uno de los puntos fuertes de la temporada. No será sencillo este lunes ante un equipo que, pese a su juventud, llega con la confianza que proporciona competir sin demasiados complejos y con jugadores acostumbrados desde la cantera a mantener una identidad ofensiva. Francisco espera un Sanse dispuesto a atacar y correr, pero recuerda que también sabe juntarse y defender con todos sus futbolistas cuando pierde el balón.