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Fútbol / Segunda División

Curro vuelve al área en el nuevo Burgos de Francisco

El técnico quiere explotar su visión y su capacidad para generar peligro / El delantero onubense será referencia en un Burgos con un mayor perfil ofensivo este curso.

Curro Sánchez, durante el entrenamiento del jueves.

Curro Sánchez, durante el entrenamiento del jueves.BURGOS CF

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Sergio Francisco quiere recuperar para que se mueva en inmediaciones del área a uno de los futbolistas con mayor capacidad para fabricar peligro del Burgos CF y ya ha comisionado a Curro Sánchez para una misión diferente a la que desempeñó durante buena parte del último curso con Luis Miguel Ramis, cuando su trabajo con y sin balón comenzaba muchas veces lejos de la portería contraria. El nuevo entrenador del conjunto blanquinegro quiere que el de Huelva haga de las suyas arriba, interviniendo en los metros finales cuando su picardía para enlazar un pase o su visión para intentar un disparo pueden o pueden decidir un partido. Una mecánica que el Burgos aplicó en numerosas ocasiones en la temporada pasada sabiendo aprovechar sus oportunidades para marcar y llevarse los puntos, pero este año Sergio Francisco carga la suerte dando libertad junto al área a uno de los jugadores que mejor se mueve entre líneas.

«Lo que he hablado con Sergio es que quiere que este año Curro esté cerca del área y tenga sobre todo presencia en la parte ofensiva», explicó el capitán blanquinegro, que ya tiene asumido con naturalidad el cambio que le pide el técnico vasco respecto al papel que desempeñó la pasada campaña. «El año pasado el míster te pedía otras cosas y yo hacía lo que me pedía, pero creo que esta temporada el equipo va a dar un salto hacia adelante en el aspecto ofensivo», anticipa el delantero de La Puebla del Condado, tercer máximo anotador del equipo el curso anterior.

Este reposicionamiento del ariete andaluz no es un movimiento menor dentro de la reconstrucción que acomete Sergio Francisco en un Burgos ha perdido a Fer Niño, un delantero que aportaba algo más que presencia en el remate porque era capaz de fabricarse sus propios goles, pelear una pelota o transformar una acción aparentemente poco peligrosa en una ocasión. Lo dejó claro el mallorquín en su primer partido de la pretemporada cuando suya fue la jugada que le dio la victoria, la primera, a Francisco en su debut con el Burgos. Su salida obliga a buscar esa capacidad para generar amenaza en otros futbolistas, aunque no necesariamente de la misma manera y ahí vuelve a aparecer Curro, un referente dentro y fuera del vestuario y que saca partido de sus recursos . Puede recibir entre líneas, interpretar lo que sucede alrededor del área, encontrar el último pase y finalizar desde posiciones en las que su zurda ha demostrado durante estas temporadas que puede hacer daño. El cambio de ubicación pretende acercar precisamente esas cualidades a la portería contraria.

«Me adapto a lo que me piden los entrenadores. El año pasado el míster me pedía otras cosas y yo hacía lo que me pedía»
Curro Sánchez, jugador del Burgos CF

Otro futbolista con el que compartirá espacio arriba y que ya ha demostrado capacidad para asumir una parte importante del gol es David González. El joven burgalés terminó el pasado curso entre las principales referencias ofensivas del equipo y alcanzó los doce tantos en la temporada. La convivencia de ambos cerca de los últimos metros abre ahora una posibilidad diferente para Sergio Francisco, con David atacando espacios y en la finalización y Curro con mayor libertad para crear y llegar desde posiciones adelantadas.

Ya en la primera jornada apareció una muestra del Curro que pretende el nuevo entrenador. Ante el Córdoba atacó la espalda de la defensa y, después de alcanzar el área, sirvió el pase que permitió a Álex Forés marcar su primer gol como blanquinegro. Una acción que responde bastante bien a lo que Francisco le está pidiendo ahora al onubense, porque la intervención de Curro se produjo en el último tramo de la jugada.

En cambio, la pasada temporada Ramis recurrió a Curro en muchos momentos para participar en el nacimiento de la jugada, bajar metros y ayudar al equipo a encontrar una salida limpia. El capitán asumió ese trabajo sin cuestionarlo y ahora hace lo mismo con el planteamiento de Francisco. «Me adapto a lo que me piden los entrenadores» y Francisco «quiere que este año Curro esté cerca del área y tenga peso en la fase ofensiva», insistió.

La modificación puede devolver además al Burgos una versión de Curro que ya ofreció durante anteriores temporadas. En la campaña 2023-2024 alcanzó los 15 goles y cinco asistencias, su mejor registro desde que llegó a El Plantío. El último curso terminó con siete tantos y cuatro asistencias, pero desempeñó un papel mucho más relacionado con la construcción del juego y se convirtió en uno de los futbolistas a través de los que Ramis hacía avanzar al equipo.

Apenas han transcurrido dos jornadas y Curro rehúye sacar conclusiones precipitadas, aunque considera que el cambio respecto a Ramis es importante, «quizás porque tienen otros estilos de juego, pero creo que el equipo se está adaptando bien».

Tampoco oculta que todavía queda trabajo y «muchísimas cosas por mejorar a día de hoy, pero eso también es positivo. Sería imposible decir que en la jornada 2 ya somos el Burgos que queremos ser en la jornada 10», explicó. El mercado continúa además abierto y Curro admite que esa circunstancia introduce cierta incertidumbre por las posibles entradas y salidas que todavía pueden producirse, aunque su primera impresión es positiva porque cree que el equipo «se ha reforzado bien» y tiene margen suficiente para construir «otro año que sea ilusionante y bonito».

La regularidad es lo importante

Hablar de objetivos en agosto conduce inevitablemente a los 72 puntos de la pasada temporada y a la ausencia del Burgos en el playoff pese a alcanzar una cifra que en cualquier otro curso habría resultado suficiente. Curro conserva esa decepción, pero no quiere que el nuevo equipo viva pendiente de lo sucedido hace unos meses, aunque después de cuatro temporadas en Burgos, varias permanencias holgadas y distintos intentos de acercarse a la parte alta, al capitán le queda disputar una fase de ascenso. «Me gustaría conseguir algo grande con este club, como podría ser un playoff», aunque antes de ponerse a elucurbrar cualquier cálculo clasificatorio, insiste en que lo básico es la regularidad. «En Segunda División todo depende de la regularidad que tengas y de no caer en rachas negativas», lo que, a su juicio, fue una de las razones por las que el Burgos llegó tan lejos el curso pasado porque fueron capaces de «ser regulares, conceder lo menos posible y no encadenar varios partidos malos».

«Si no pasa nada raro»

El capitán termina contrato al finalizar esta temporada y el mercado aún sigue abierto, pero en principio no está en los planes del delantero onubense hacer las maletas y lo más probable es que seguirá esta temporada en El Plantío. «Seguramente sí, si no pasa nada raro creo que sí me voy a quedar», admitió e, incluso fue más alla y, aunque rechaza sacar en agosto un debate sobre su futuro ni quiere comprometer una decisión que todavía no ha tomado insiste en que su situación «sigue siendo la misma» porque«Curro normalmente suele estar donde es feliz».

Y en Burgos, al menos por ahora, asegura serlo. La comodidad deportiva, sentirse valorado y la situación de su familia pesaron cuando tuvo que decidir anteriormente y continúan pesando en su relación con el club.

150 partidos

El resultado ante el Sporting impidió acompañar la efeméride de los 150 encuentros ligueros de Curro con una victoria, pero no modificó su valoración sobre estos cuatro años. «Hoy en día en el fútbol no es nada fácil estar en un club tanto tiempo y sobre todo sumar tantos partidos; en ese aspecto estoy muy contento y feliz de haberlo hecho aquí», en un club que «ha crecido en muchos aspectos. La ambición que tiene a día de hoy pienso que no es la misma que cuando yo llegué aquí».

En su valoración pesa también su vida fuera del campo y admitió que se siente «cómodo, mi familia está bien; no podría decir nada malo de Burgos», explicó.

«Me siento cómodo, mi familia está bien; no podría decir nada malo de Burgos». «Curro normalmente suele estar donde es feliz»Curro Sánchez, jugador del Burgos CF

Cuando tuvo que escoger un recuerdo entre esos 150 partidos, eligió precisamente uno de los días que más dolieron a los burgalesistas, el último encuentro en El Plantío de la pasada temporada, cuando se consumó la imposibilidad de disputar el playoff. «Se recuerda como algo negativo porque fue el último partido en casa la temporada pasada, pero mi recuerdo es muy positivo porque creo que se consiguió una comunión entre afición y equipo que nunca se había vivido aquí», enfatizó.

La Real B como siguiente prueba

La siguiente oportunidad para comprobar esa evolución llegará el lunes ante la Real Sociedad B en El Plantío. Curro espera un rival acorde con las características habituales de los filiales, con ritmo, vocación ofensiva y una exigencia física elevada.

«Los filiales normalmente son equipos muy alegres, ofensivos y que físicamente te exigen muchísimo», advirtió. La Real B llega además después de puntuar en un escenario complicado y Curro espera que mantenga en Burgos una propuesta valiente con balón.

Para contrarrestarla señala dos tareas, mejorar defensivamente respecto a lo mostrado hasta ahora Y seguir avanzando con balón en esa idea más ofensiva que pretende implantar Sergio Francisco. El capitán cree que también corresponde al equipo volver a involucrar a El Plantío después de la decepción con la que terminó la pasada temporada. No duda de la respuesta de la grada, pero entiende que los futbolistas tienen que darle motivos para acompañar el nuevo proyecto. «Si los ilusionamos con nuestro juego, nuestras victorias y nuestros partidos, van a ir más de la mano con nosotros».

Aunque Curro conoce suficientemente El Plantío como para saber que pocas llamadas necesita ya. «Esta afición a día de hoy ya no necesita mensajes ni nada porque siempre está», aplaudió.

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