MOVILIDAD Y TRANSPORTES
Suministros bloqueados y escasez de mecánicos, los retos de los talleres
Adeabur señala que «los retrasos en suministros y la subida de precios erosionan la rentabilidad». La incorporación de la mujer, un «balón de oxígeno» para el sector
Un mecánico realiza un cambio de neumáticos a un vehículo
«Desconcertante». Así describe Gabriel Martínez, secretario General de la Asociación de Empresarios de Automoción de Burgos (Adeabur) el escenario que atraviesan los talleres de la provincia y muy especialmente los dedicados a los vehículos industriales y de transporte.
Y es que «a pesar de encontrarse a tope de trabajo, la rentabilidad de los talleres no es la esperada en muchas ocasiones debido a problemas estructurales complejos como los retrasos en el suministros así como la subida de precios y la alta variabilidad en los recambios».
Martínez apunta que «actualmente hay problemas de manera habitual con la llegada de determinadas piezas». «Cuando surge una avería estructural, las piezas tardan en llegar para completar la reparación, lo que en el mundo del transporte se convierte en un auténtico drama y es que las empresa de transporte no pueden trabajar y, para los talleres, retener esos vehículos en sus instalaciones supone una gran complejidad operativa».
La planificación de las piezas, «aunque se realice con previsión, se ve constantemente alterada por circunstancias aleatorias que impiden un flujo normal» ya sea «por huelgas, escasez de materiales o descuadres logísticos». Una inestabilidad que «se traduce en una alteración de los presupuestos ofertados», pero también «reduce drásticamente la rentabilidad, provoca desorganización en la gestión interna de los talleres y repercute negativamente en la facturación y por último en el cliente».
A esta circunstancia «cada vez más habitual» se suman «los problemas frecuentes en el tráfico internacional de mercancías y en el suministro de derivados del combustible, plásticos y productos químicos, cuyos bloqueos impactan directamente en las cuentas de los talleres y, de nuevo, en última instancia, en los propios clientes», apunta el portavoz de Adeabur.
Especial mención merece el mercado del neumático, cuyos materiales proceden mayoritariamente de Asia. «El neumático es un recambio fundamental y muy común en la sustitución especialmente en el transporte, el sector agrícola o las canteras, donde los vehículos llegan a alcanzar un millón de kilómetros de vida útil». Sin embargo, «la gestión de toda la cadena se ve salpicada por las mismas tensiones logísticas globales», recuerda Martínez.
Mano de obra
Por otro lado, la crisis de mano de obra en el sector sigue sin mostrar indicios de mejora a corto o medio plazo. «Si nos vamos a nivel industrial la falta de profesionales es aún más acuciante y si nos fijamos en el ámbito territorial, el plano rural está aún más afectado si cabe».
«Las plantillas envejecen y existe una baja vocación hacia la automoción», apunta Martínez, quien asegura que «es un fenómeno ligado a un cambio cultural en la movilidad y en el uso del vehículo». Y es que, «hace un par de década los jóvenes aspiraban a sacarse el carnet de conducir cuanto antes, pero hoy las prioridades han cambiado y la movilidad también». A esto «se suma la influencia familiar», que «a menudo prioriza una formación universitaria que, en muchos casos, termina generando titulados altamente cualificados pero en situación de desempleo».
Incorporación de la mujer
A pesar de las dificultades, el sector experimenta cambios positivos. «La presencia de la mujer es cada vez más habitual y culturalmente está mejor integrada», asegura Martínez. Hoy en día, «gracias al avance tecnológico y al nuevo utillaje, el trabajo mecánico es, en una inmensa mayoría de los casos, perfectamente accesible tanto para hombres como para mujeres ya que el de mecánico se ha convertido en un trabajo menos físico».
Una mecánica trabaja en la reparación de un camión.
Para el portavoz, la incorporación de mujeres al sector, «supone un balón de oxígeno crucial para la falta de personal» y, en este sentido, celebra que «cada vez se reciba un volumen mayor de currículums femeninos».
Sin embargo, a nivel administrativo, incorporar a trabajadores extranjeros «sigue siendo un proceso muy complicado». Martínez hace hincapié en que «los canales de contratación en origen deberían ser más sencillos», ya que actualmente «nos enfrentamos a demoras de hasta cuatro y cinco meses cuando toda la documentación está en regla y se está desarrollando por empresas con trayectoria constatada».
Martínez recuerda que la falta de mano de obra es generalizada en el sector, pero se vuelve especialmente acusada en entornos rurales. «En localidades donde la población activa desciende, encontrar relevo es una tarea titánica», apunta y advierte de que «el problema es aún mayor en los municipios más pequeños de la provincia, donde si no hay jóvenes que apuesten firmemente por quedarse a vivir y trabajar en su zona, es imposible dar continuidad a los talleres».