Mucho trabajo pero sin mecánicos. La falta de mano de obra cualificada asfixia a los talleres de Burgos
La carencia afecta a todas las áreas técnicas de los talleres y es especialmente grave en los dedicados a vehículo industrial y agrícola. Adeabur reclama incentivar más la FP y anima a las mujeres a entrar al sector

Un profesional realiza la revisión mecánica de un vehículo en su taller.
El sector de los talleres de automoción en la provincia de Burgos atraviesa un momento crítico marcado por la alarmante escasez de personal cualificado. Gabriel Martínez, secretario general de la Asociación de Empresarios de Automoción en Burgos (Adeabur), analiza la realidad de un sector que, «a pesar de contar con una importante carga de trabajo, se enfrenta a problemas estructurales que van desde la falta de relevo generacional hasta la necesidad de un cambio de mentalidad social respecto a la Formación Profesional».
La falta de mano de obra cualificada se ha consolidado como «el principal problema de los talleres mecánicos de la provincia y de la capital». Según los datos que maneja Adeabur, existen actualmente cerca de un centenar de puestos de trabajo vacantes que las empresas no logran cubrir debido a la ausencia de un «perfil específico».
Una situación que amenaza con agravarse a corto plazo lejos de mejorar respecto al 2025 y es que «las plantillas están muy envejecidas y el ritmo de las jubilaciones no deja de incrementarse, ensanchando la brecha entre bajas e incorporaciones».
Martínez señala que «la carencia de mano de obra afecta a prácticamente todas las áreas técnicas del taller, salvándose únicamente los puestos administrativos o de gestión». Ante este escenario, la asociación ha multiplicado sus esfuerzos acudiendo a tres o cuatro ferias de empleo en los últimos meses, pero la realidad es que «he vuelto de todas ellas sin cubrir ni una sola oferta de trabajo», apunta.
Este déficit de profesionales no es un caso aislado de Burgos, sino «un problema de dimensión nacional» que, lejos de estabilizarse, avanza «de mal en peor». Sin embargo, la radiografía provincial muestra zonas especialmente castigadas. «La escasez de profesionales se vuelve muy complicada para los talleres dedicados al vehículo industrial y agrícola, fundamentales para la economía local».
El factor demográfico también juega en contra, tal y como señala Martínez. «En localidades como Aranda de Duero o Miranda de Ebro, donde la población activa desciende, encontrar relevo es una tarea titánica», apunta y advierte de que «el problema es aún mayor en los municipios más pequeños de la provincia, donde si no hay jóvenes que apuesten firmemente por quedarse a vivir y trabajar en su zona, es imposible dar continuidad a los talleres».
FP y mujer
Para revertir esta tendencia, desde Adeabur se reclama un incentivo y un cambio radical en la Formación Profesional, así como «derribar viejos estereotipos». El secretario general destaca que, «salvando actividades muy contundentes como la mecánica de grandes camiones, la tecnología y el utillaje actual de los talleres modernos hacen que este oficio sea perfectamente asequible para las mujeres, lo que supondría un alivio importante a la falta de personal».
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Asimismo, Martínez hace un llamamiento a un cambio de mentalidad en las familias. «Parece que todos queremos que los jóvenes vayan a la universidad, y para algunos sí es el camino, pero para otros la FP es mucho más adecuada». En este sentido, defiende la «alta dignidad y atractivo económico del sector, amparado por un convenio del metal con remuneraciones que se sitúan muy por encima de la media de otros convenios colectivos».
Además del salario, el sector «es consciente de que debe adaptarse a los nuevos tiempos si quiere resultar atractivo para las nuevas generaciones». Para Martínez, el gran hándicap actual para despertar vocaciones «es la conciliación de la vida laboral y familiar».
Las demandas de los jóvenes «pasan por horarios más reducidos que se compaginen con sus intereses privados» y la realidad es que «el sector ya empieza a experimentar con jornadas intensivas y adelantos en las horas de cierre, planteando terminar la jornada a las cinco de la tarde o incluso antes», una tendencia que «también los servicios oficiales de las marcas están comenzando a testar para ganar competitividad en el mercado de la contratación».
Talleres clandestinos
La otra gran batalla de Adeabur se libra contra el intrusismo y los talleres clandestinos, un «mal profundamente arraigado». Martínez se muestra contundente con el perfil de estos infractores, a los que define como «personajes irreductibles e impenitentes» que «persisten en la ilegalidad de forma totalmente consciente por pura comodidad económica».
«Una cosa es una persona mal informada, que como asociación nos la hemos encontrado, y otra es una situación persistente en el submundo de la clandestinidad», lamenta. La asociación recuerda los «graves riesgos de esta actividad ilegal» y frente a la clandestinidad, el secretario general apela a la responsabilidad y a la «defensa propia» de los usuarios.
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Martínez recuerda que «el automóvil representa el segundo bien de inversión más importante de una familia, y en ocasiones incluso el primero». «Nadie se iría a operar a un bajo en un antro y con alguien que no es cirujano, es una temeridad. Lo mismo con un coche». Poner el vehículo en manos de profesionales cualificados y legales «no es solo una garantía de seguridad vial, sino también una protección económica para el propio patrimonio del conductor», añade.
En relación a la seguridad y al bolsillo del ciudadano, la entidad insiste en la necesidad de implantar una verdadera cultura del mantenimiento preventivo. «Existe la mala costumbre de postergar las visitas al mecánico para ahorrar, pero los datos demuestran que es un error estratégico ya que cuando se alargan las reparaciones, el coche sufre más y los componentes adyacentes terminan dañándose por el efecto arrastre», recuerda Martínez.
Teniendo en cuenta que «los componentes de los vehículos son cada día más tecnológicos y caros, la prevención es la única vía real para evitar facturas astronómicas». Además, el secretario general de Adeabur desmonta un mito muy extendido en el sector, que a más coches viejos en las carreteras, más beneficio para los talleres.
«Se trata de una verdad matizable» y es que «actualmente un vehículo nuevo cuenta con tres años de garantía oficial en la venta, un periodo valle para el sector independiente». El verdadero nicho y el mayor índice de rentabilidad para los talleres multimarca «se genera en la horquilla que va de los 3 a los 7 años de antigüedad del coche». Una vez superada esa barrera, cuando los vehículos entran en una edad avanzada, «el propietario empieza a dudar de si realmente le compensa seguir invirtiendo dinero en reparaciones o si le resulta más viable comprar un coche nuevo, lo que reduce drásticamente el gasto en el taller tradicional».