Transformando la vid en cuidado, aromas y experiencias sensoriales
Un nuevo proyecto convierte la esencia de la uva en cosmética natural y experiencias sensoriales. Une ciencia, tradición vitivinícola y sostenibilidad.
La innovación va más allá de las fórmulas y se enfoca en el usuario y su cuidado

Araus, que es licenciada en Química por la Universidad de Burgos, posa con su producto y unas uvas.
Entre viñas, aromas de vendimia y frascos de cristal nacía una idea que parecía tan improbable como inspiradora, como es convertir la esencia del vino en cuidado para la piel y experiencias sensoriales, además de aprendizaje sobre el mundo del vino. Esta es la historia de Lo-Kura Wine Cosmetics y Wine Things Lo-Kura, un proyecto doble que reúne ciencia, tradición y sostenibilidad para abrir un camino poco explorado.
En un sector dominado por las grandes marcas y las fórmulas estandarizadas, Carmen Araus Galdós decidió apostar por la innovación desde lo cercano y aprovechar los compuestos de la uva, a sabiendas de su potente acción antioxidante, para crear productos eficaces y respetuosos con la piel y el medio ambiente. La propuesta trasciende el mundo de la producción cosmética y conecta con la cultura del vino de forma consciente.
La historia de Lo-Kura es también un ejemplo de cómo el desarrollo y aplicación de una innovación no siempre implica tecnología puntera o procesos industriales complejos y a veces significa mirar lo cotidiano con otros ojos, unir conocimiento científico y tradición local y transformarlos en algo nuevo que aporte valor. En este caso, la ciencia de la química se funde con el saber vitivinícola para ofrecer una alternativa real en el competitivo mundo de la cosmética.
Carmen Araus es licenciada en Química por la Universidad de Burgos, un recorrido académico que la marcó profundamente, señala. Durante su formación aprendió a formular y comprender los procesos químicos y también a desarrollar una mirada crítica y científica que hoy resulta esencial en su proyecto. La química le proporcionó la base técnica para crear productos seguros y eficaces, mientras que sus inquietudes personales la acercaron al mundo del vino, una pasión presente desde siempre en su vida. Esa unión entre rigor y emoción es la esencia de su proyecto, en el que el conocimiento científico garantiza la calidad de las fórmulas, mientras que la conexión con la tierra y la vid aporta sentido y autenticidad.
La idea nació de una combinación de recuerdos y necesidades reales. Carmen Araus creció entre viñas, con la vendimia como parte esencial de su vida familiar. Años más tarde, una situación cotidiana se convirtió en el detonante: una amiga le pidió un remedio para curar las grietas de sus manos. Fue entonces cuando surgió la chispa. ¿Y si podía unir su formación química con el potencial del vino y de la uva?
Así comenzó todo, con un bálsamo sencillo pero eficaz que pronto empezó a circular entre su entorno cercano. Esa primera creación le hizo descubrir que podía desarrollar productos útiles, sostenibles y con identidad, inspirados en la tradición vitivinícola, pero pensados para el cuidado cotidiano de la piel, desde un enfoque respetuoso y consciente.
Según Carmen Araus, lo más fascinante de la uva es su extraordinaria riqueza en polifenoles, moléculas con un gran poder antioxidante. Estos compuestos, presentes en el vino, la uva y sus derivados, como el resveratrol o las proantocianidinas, son conocidos por su capacidad para neutralizar los radicales libres, principales responsables del envejecimiento prematuro de la piel.
"Lo más fascinante de la uva es su extraordinaria riqueza en polifenoles, moléculas con un gran poder antioxidante"
Además, las semillas de uva contienen aceites ricos en ácidos grasos esenciales, que nutren en profundidad y ayudan a reparar la barrera cutánea. Para Carmen Araus, la vid es solo una fuente de placer enológico que también se convierte en un aliado natural para la salud y el cuidado de la piel, de forma que queda demostrado que la tradición y la ciencia pueden caminar juntas.
En Lo-Kura, las fórmulas se elaboran a partir de materias primas vegetales, priorizando ingredientes de origen bio siempre que es posible. Entre ellos destacan aceites como el de almendras o pepita de uva, manteca de karité, aloe vera, cera de abeja, glicerina vegetal, extractos botánicos y aceites esenciales cuidadosamente dosificados para garantizar su seguridad y eficacia.

Carmen Araus es licenciada en Química por la Universidad de Burgos.
Este proyecto descarta por completo el uso de siliconas, parabenos o derivados del petróleo, apostando por una cosmética limpia y respetuosa. Además, la sostenibilidad está presente en toda la cadena: seleccionan proveedores locales o nacionales, fomentando cadenas de suministro cortas y con certificaciones ecológicas. Incluso los envases se eligen con este criterio, optando por materiales reutilizables o reciclables y evitando el embalaje de un solo uso.
Destacan aceites como el de almendras o pepita de uva, manteca de karité, aloe vera, cera de abeja, glicerina vegetal, extractos botánicos y aceites esenciales
El objetivo es que cada producto sea coherente con los valores de la marca, respetuoso con la piel y con el entorno, sin recurrir a artificios ni a prácticas de «greenwashing».
Pero el proyecto va más allá de la cosmética y también complementa su propuesta con Wine Things Lo-Kura, ofreciendo productos y experiencias inspirados en la cultura del vino, tales como aromas de vino, formación en torno al vino, talleres de exploración sensorial e incluso servicios personalizados para empresas y eventos. Una forma de ampliar la innovación más allá de las fórmulas, llevando la esencia de la vid a distintos ámbitos del bienestar y la experiencia personal. Lo-Kura se define por su cercanía, transparencia y honestidad: explican con claridad qué contiene cada fórmula, para qué sirve y, sobre todo, qué no puede prometer. En un mercado saturado de mensajes confusos y expectativas poco realistas, esta franqueza, unida a la calidad y al vínculo con la vid, les ha permitido destacar y ganarse la confianza de quienes buscan autenticidad.
La acogida de los primeros productos cosméticos ha sido muy positiva, con especial protagonismo para el bálsamo multifunción, que muchos clientes describen como «su salvavidas frente a la piel seca, las grietas o las irritaciones», asevera Carmen Araus.
Además, el feedback de los consumidores juega un papel clave en la innovación continua de la marca. Durante la fase de desarrollo, los clientes aportan sugerencias sobre aspectos como los formatos o la textura, lo que permite a la empresa ajustar y mejorar sus productos. Para su fundadora, escuchar al cliente forma parte de la estrategia comercial, pero es también la base para diseñar fórmulas más útiles, envases funcionales y experiencias que realmente respondan a las necesidades reales del mercado.
«Cuidarse la piel es también cuidarse por dentro»
En palabras de Carmen Araus, «cuidarse la piel es también cuidarse por dentro», un gesto sencillo pero cargado de significado. Porque, al final, la verdadera innovación no está solo en la fórmula, sino en la forma en la que nos relacionamos con aquello que nos cuida, apostando por productos que aporten calma, bienestar y un impacto positivo en el mundo que nos rodea.