El futuro se sirve en otra copa
Cerveza Mica ha convertido la innovación en el eje de su crecimiento al apostar por la cerveza sin alcohol cuando este segmento apenas tenía presencia en el mercado. Una década después, su apuesta por la investigación y el desarrollo la ha convertido en una de las referencias internacionales de esta categoría
Juan Cereijo Pecharromán, CEO de Mica_Horizontal.
Durante años, la cerveza sin alcohol ocupó un lugar secundario dentro del mercado cervecero y se asociaba casi exclusivamente a quienes no podían consumir bebidas alcohólicas. Ese escenario ha cambiado. La evolución de los hábitos de consumo, el interés por opciones más saludables y la búsqueda de productos compatibles con un estilo de vida activo han impulsado una categoría que ya representa el 14% del mercado cervecero español, según Circana. Sin embargo, cuando esa transformación todavía no se había consolidado, Cerveza Mica ya había decidido construir todo su proyecto sobre esa idea.
La empresa, fundada en 2014 en Fuentenebro, en plena Ribera del Duero, por Juan Cereijo Pecharromán, nació con la intención de demostrar que también era posible elaborar cerveza de alta calidad en una comarca estrechamente ligada al vino. Lo que comenzó como una pequeña cervecera artesanal fue evolucionando hasta convertirse en un proyecto centrado en la innovación, con una reciente apuesta apuesta exclusiva por las cervezas sin alcohol, sin gluten y bajas en calorías.
Para Cereijo, el crecimiento no pasaba por elaborar una cerveza más, sino por identificar un espacio con recorrido antes de que el mercado lo hiciera. Esa visión llevó a la compañía a tomar una decisión poco habitual en el sector al eliminar el alcohol de toda su producción en lugar de incorporarlo como una línea más de negocio. Esa decisión se tomó este año después de llevar elaborando cerveza tradicional desde su fundación. La empresa sostiene que sigue siendo la única cervecera española que ha apostado de forma integral por este modelo.
El cambio respondía a una lectura de la evolución del consumidor. Cada vez más personas querían disfrutar de una cerveza sin renunciar a conducir, trabajar, practicar deporte o cuidar su salud, pero tampoco estaban dispuestas a sacrificar el sabor. Esa necesidad se convirtió en el punto de partida para desarrollar una gama de productos capaz de responder a esas nuevas demandas.
La innovación ha marcado la evolución de Mica desde sus primeros años. Elaborar una cerveza sin alcohol con un nivel de calidad comparable al de una cerveza tradicional exige un importante trabajo de investigación y desarrollo, ya que la ausencia de alcohol obliga a compensar la pérdida de estructura, aromas y sabores. Según apunta Cereijo, el propósito nunca fue elaborar una cerveza definida por lo que le falta, sino desarrollar una cerveza de máxima calidad que, además, pudiera consumirse sin alcohol.
Ese planteamiento dio lugar a un proceso continuo de investigación para mantener el equilibrio entre sabor, cuerpo y propiedades nutricionales. A ello se sumó el propósito de reunir en un mismo producto tres características cada vez más demandadas por el consumidor, como la ausencia de alcohol, la eliminación del gluten y un bajo contenido calórico. Alcanzar esa combinación requirió años de pruebas y desarrollo hasta obtener una propuesta que continúa siendo poco habitual en el mercado.
La apuesta por la investigación comenzó a dar resultados desde los primeros años. Hace una década, Mica ya elaboraba cerveza sin alcohol y sin gluten y, en 2017, obtuvo el reconocimiento a la mejor cerveza del mundo en los World Beer Awards. Más recientemente, Mica Tostada fue elegida mejor cerveza sin alcohol del mundo en el European Beer Challenge, un galardón que, según explica Cereijo, confirma que este tipo de productos puede competir al máximo nivel en calidad y sabor.
La innovación continúa guiando el crecimiento de la compañía. En la actualidad trabaja en nuevas referencias dentro de la categoría sin alcohol, al tiempo que desarrolla procesos de producción más eficientes y sostenibles para seguir mejorando la experiencia del consumidor sin perder la identidad con la que nació el proyecto.
La consolidación de la marca también ha pasado por abrirse camino en la gran distribución. Llegar a estos canales ha exigido demostrar capacidad para garantizar calidad, suministro e innovación desde una empresa ubicada en un entorno rural. Cereijo reconoce que el proceso ha requerido tiempo y constancia, aunque destaca el respaldo de los distribuidores que han confiado en el proyecto y han contribuido a impulsar su crecimiento.
Ese desarrollo se ha visto reforzado por el apoyo de socios estratégicos. Pascual Innoventures acompaña a la compañía desde hace varios años aportando experiencia estratégica y un profundo conocimiento del sector alimentario. A esta alianza se ha sumado recientemente Atresmedia, cuya incorporación permitirá reforzar la visibilidad de un proyecto que ha hecho de la innovación uno de sus principales elementos diferenciales. Ambas entidades, explica Cereijo, comparten una visión de largo plazo basada en el crecimiento sostenible.
El cambio en los hábitos de consumo ha reforzado esa estrategia. Si hace unos años la cerveza sin alcohol se asociaba principalmente a quienes no podían beber por motivos de salud o porque tenían que conducir, hoy forma parte de las elecciones habituales de consumidores que buscan un mayor equilibrio entre bienestar y ocio. Para Mica, esta evolución confirma que la categoría todavía tiene un amplio recorrido y seguirá creciendo en los próximos años.
Este desarrollo empresarial mantiene un fuerte vínculo con Burgos y con el medio rural. Lejos de considerar la ubicación un obstáculo, la compañía entiende que la innovación también puede surgir desde pequeños municipios con capacidad para desarrollar proyectos competitivos, generar empleo cualificado y aportar valor al territorio. Esa convicción ha acompañado a Cereijo desde los inicios del proyecto y continúa marcando su forma de entender el crecimiento.
Con la vista puesta en el futuro, la empresa trabaja para consolidarse como una de las marcas de referencia en cerveza sin alcohol de alta calidad y ampliar su presencia tanto en España como en otros mercados. El objetivo pasa por seguir desarrollando nuevas soluciones para una categoría en plena expansión sin perder la especialización que ha definido el proyecto desde su nacimiento.
La trayectoria de Mica refleja una forma de entender la innovación basada en la anticipación. Mientras buena parte del sector incorporó la cerveza sin alcohol como una alternativa dentro de un catálogo tradicional, la empresa burgalesa decidió convertirla en el centro de su modelo de negocio. Esa capacidad para adelantarse a la evolución del consumidor ha marcado su crecimiento durante la última década y continúa guiando su estrategia. Para Cereijo, innovar no consiste únicamente en desarrollar nuevos productos, sino en identificar con tiempo los cambios del mercado y construir un proyecto capaz de responder a ellos antes que el resto del sector.