Un robot frente a las llamas

Un robot cuadrúpedo desarrollado por el ITCL en el marco del proyecto RETECHFOR combina inteligencia artificial, visión térmica y navegación autónoma para detectar focos de calor, apoyar las labores de extinción y mejorar la seguridad de los equipos forestales

Adrián Salazar Gómez, con integrantes del proyecto.© TOMÁS ALONSO

Publicado por
María Merino
Burgos

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Los incendios forestales se han convertido en una de las principales amenazas para los ecosistemas y para las poblaciones situadas en su entorno. La combinación de episodios de calor extremo, periodos prolongados de sequía y una mayor presión sobre los espacios naturales ha incrementado la frecuencia y la intensidad de estos sucesos en numerosos territorios.

La tecnología está ganando protagonismo para lidiar con este problema. Sistemas de inteligencia artificial, sensores avanzados, visión artificial y robótica comienzan a incorporarse a la gestión forestal para mejorar la vigilancia, reducir los tiempos de respuesta y aumentar la seguridad de los equipos de intervención. Entre las iniciativas que exploran estas posibilidades destaca un desarrollo impulsado en Castilla y León que plantea una solución poco habitual, un robot capaz de localizar focos de calor y actuar sobre ellos de forma autónoma.

El proyecto nació en el marco de RETECHFOR, una iniciativa financiada por la Unión Europea y el Gobierno de España a través de los fondos de Recuperación, Transformación y Resiliencia, en colaboración con la Junta de Castilla y León y el Gobierno de Canarias. Su objetivo es incorporar nuevas herramientas tecnológicas que contribuyan a modernizar la prevención, la gestión y la automatización de tareas vinculadas al sector forestal.

En ese ámbito, el Instituto Tecnológico de Castilla y León (ITCL) contaba ya con un robot cuadrúpedo cuyas características resultaban especialmente adecuadas para operar en entornos naturales complejos. Adrián Salazar Gómez, responsable del área de tecnologías robóticas del ITCL y coordinador del proyecto, explica que el potencial de esta tecnología para desenvolverse en el medio forestal fue el punto de partida de la iniciativa.

A partir de ahí comenzó un trabajo conjunto con técnicos de las unidades forestales de la Junta de Castilla y León para adaptar el sistema a las necesidades reales del sector. El objetivo inicial era localizar puntos calientes mediante visión térmica, aunque pronto aparecieron nuevas aplicaciones relacionadas con la vigilancia, la logística y la asistencia a los equipos de intervención.

Uno de los usos más interesantes consiste en la inspección de perímetros tras un incendio. El robot recorre de forma autónoma las zonas afectadas en busca de posibles reactivaciones y, cuando detecta una anomalía térmica, envía su ubicación mediante coordenadas GPS para facilitar una intervención rápida. Salazar destaca que esta función ha resultado especialmente útil para los profesionales que participan en las pruebas del proyecto.

La plataforma también puede emplearse para tareas de apoyo en situaciones de riesgo, como la creación de zonas de seguridad mediante pulverización de agua o el transporte de materiales por terrenos complicados. Su capacidad de carga supera los 40 kilos, lo que permite trasladar equipos y suministros sin que los operarios tengan que cargar con ellos durante largas caminatas en condiciones exigentes.

La elección de un cuadrúpedo responde a una cuestión práctica. Frente a los robots con ruedas, ofrece una mayor capacidad para desplazarse por pendientes, salvar obstáculos y mantener la estabilidad en terrenos irregulares. Esta versatilidad lo convierte en una herramienta especialmente adecuada para el entorno forestal y en un posible complemento para otras tecnologías empleadas en la vigilancia de montes.

Para desempeñar estas funciones, el robot integra conectividad 5G y satelital, cámaras 2D, 3D y térmicas, además de un sensor LiDAR, que genera una representación tridimensional del entorno para identificar obstáculos y calcular distancias.

Toda esta información se procesa mediante un ordenador embarcado capaz de ejecutar algoritmos de inteligencia artificial con un consumo energético reducido. El sistema coordina la navegación, la detección de focos, la localización geográfica y el guiado de la manguera, además de supervisar parámetros como la batería o la posición del robot. Toda esa información se transmite a un centro de control para facilitar el seguimiento de las operaciones.

La detección se realiza a través de una cámara térmica que analiza continuamente la temperatura de cada punto de la imagen mientras el robot recorre el terreno. Los algoritmos identifican agrupaciones de píxeles con temperaturas anómalas y las clasifican como posibles focos de calor. Posteriormente, la información térmica se combina con los datos del GPS y del LiDAR para determinar la ubicación exacta y posicionar automáticamente el robot frente al punto detectado.

El LiDAR también desempeña un papel fundamental en la navegación, ya que permite identificar obstáculos y planificar rutas seguras. El equipo trabaja ahora en mejorar la capacidad del sistema para reconocer con mayor precisión los distintos elementos presentes en el entorno forestal y adaptarse mejor a las condiciones cambiantes del terreno.

Otro de los principales desafíos del proyecto ha sido la integración de la manguera de extinción. La presión del agua genera fuerzas que podrían comprometer la estabilidad de la plataforma, pero el cuadrúpedo incorpora motores capaces de compensar ese retroceso y mantener el equilibrio durante la operación.

Actualmente, el sistema puede desenvolverse de forma autónoma en zonas con una densidad de vegetación moderada. Mediante rutas programadas por GPS, es capaz de recorrer el terreno sin intervención humana y localizar focos de calor en un radio aproximado de entre 60 y 100 metros. En espacios más cerrados sigue siendo necesaria cierta supervisión, aunque el equipo continúa trabajando para ampliar sus capacidades operativas.

El proyecto se encuentra todavía en fase de prototipo. Según explica Salazar, gran parte del desarrollo se ha realizado junto a las unidades de incendios de la Junta de Castilla y León y SOMACYL, cuyos técnicos han aportado conocimiento de campo para adaptar la tecnología a las necesidades reales de intervención e identificar funciones especialmente útiles, como la vigilancia de perímetros o el apoyo logístico.

Más allá de sus capacidades tecnológicas, los impulsores del proyecto ponen el foco en la seguridad. Salazar considera que estas herramientas pueden reducir la exposición de los equipos a situaciones de riesgo y mejorar la eficacia de las labores de prevención. También pueden facilitar tareas de apoyo que actualmente exigen un importante esfuerzo físico, especialmente en terrenos complicados o durante jornadas prolongadas de trabajo.

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Las funciones de inspección, vigilancia y apoyo logístico son las más próximas a una implantación real, aunque a medio plazo podrían incorporarse aplicaciones más avanzadas, desde la teleoperación hasta actuaciones directas sobre pequeños focos de incendio. A juicio de Salazar, iniciativas como RETECHFOR están contribuyendo a acelerar la incorporación de la robótica al sector forestal y a acercar soluciones que hace apenas unos años parecían propias de la investigación experimental.