El Correo de Burgos

Creado:

Actualizado:

EN MI CASA pululan estos días 15 flores en un sólo cuerpo; 15 mariposas que revolotean e impregnan de felicidad cada estancia del hogar. Quince alegrías por minuto y quince lágrimas por segundo. What’s app que multiplican los grupos y las conversaciones por 15. Música a todo trapo en las horas en las que se puede y que se convierte en susurros a partir de las 10. Quince jerseys limpios entremezclados con los que tienen alguna que otra puesta y que se esparcen por cada una de las habitaciones que, ¡menos mal! no son quince. Quince libros apilados que esperan algún día volver a su estantería correspondiente, mientras soportan el peso de otros tantos entre una hecatombe de habitación.

Mil sueños despiertos que han ido creciendo con el paso de los años. Una década y un lustro... Todo eso estos días pulula por mi casa.

Recuerdo cuando todo lo descrito recorría las estancias de la casa de mis padres. Morías de vergüenza si te cantaban aquella famosa melodía del Dúo Dinámico y la estampa de sus jerseys rojos de pico y pantalón blanco se clavaba en la mente durante días como una pequeña tortura que en el fondo, aunque refunfuñaras, te sentías eufórica e importante. Esa canción representaba haber alcanzado el primer estrato de madurez mezclada con la conflictiva, emotiva, apasionante, durísima, felicísima e incipiente adolescencia.

Y no seré yo quien entone ese estribillo pegadizo, pese a que por dentro me corroen las ganas. En su lugar, me abrazaré a la nostalgia de una infancia ya pasada, llena de besos, abrazos y te quieros y esperaré paciente a que retornen de nuevo cuando la exquisita locura quinceañera dé paso a una madurez tranquila y reflexiva. Porque todo llega y ahora toca disfrutar de este momento de montaña rusa, de flores, de risas, de lágrimas, de pósters y canciones, de silencios y charlas...

Toca disfrutar de la adolescencia que se ha colado por las ventanas de mi casa y que un único número lo resume a la perfección. Toca rendir homenaje a esas quince flores en un sólo cuerpo. Toca felicitar a esa niña de mis ojos, a esa niña - mujer, a esos ‘15 años tienen mi amor’. Ya está lo canté. Felicidades a ese pequeño ser que no hace tanto se acurrucaba en mi regazo con poco más de dos kilos y ya entonces lanzaba esperanzas y sueños a quien quisiera escuchar. Felicidades en esos 15 años. Felicidades y gracias por permitirme reencontrarme con mis sueños a través de los tuyos. Felicidades hija.

tracking