El Correo de Burgos

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LAMENTABLEMENTE, Burgos está de moda. El adverbio no denota desprecio a una ciudad rica en tantas cosas que serían casi imposibles de enumerar sin completar el espacio de esta columna, quedándose fuera gran parte de la lista. Lamentablemente, insisto, Burgos no está de moda por esa riqueza cultural, artística, patrimonial, natural o gastronómica que atesora. La ciudad llena minutos de telediarios, tertulias, páginas de prensa, es trending topic en las redes sociales por hechos de los que nadie querría protagonizar. Antes tan sólo el frío y las grandes nevadas movilizaban a los medios de comunicación. Hoy, además, se mueven por los contenedores quemados, las unidades antidisturbios que llegan a controlar manifestaciones violentas que hacen parecer en televisión que la ciudad está en estado de guerra... Y ahora Campofrío. Buque insignia del sector cárnico, no sólo de esta provincia, también de Castilla y León y casi de España entera fue pasto de las llamas y Burgos volvió a acaparar la atención mediática. Al duelo de un gigante en llamas le ha seguido, casi un segundo después, el apoyo sin fisuras de administraciones, entidades financieras, ciudadanía en general. Un ejemplo de solidaridad digno de mención, pero que no ha tenido en el ámbito nacional la repercursión de una posible nube tóxica, de una empresa en llamas o de unos contenedores quemados. Lamentablemente, por eso Burgos está de moda. Hoy es Burgos, pero mañana será otra ciudad, otro hecho luctuoso. Porque nos movemos con el escarnio, con las noticias de ‘tripas’. Nos mueve el morbo, pero no esa solidaridad, ese ‘todos a una’. No está de moda porque la solidaridad debe ser discreta. El que se da al prójimo es porque quiere, no busca la recompensa ni el aplauso. Y esos hechos no son trending topic. Que entre la Pantoja a la cárcel motiva más reacciones, que una empresa que aún sigue consumiéndose vaya a resurgir de sus cenizas gracias al empuje e ilusión de los dueños y el apoyo de quien ha sabido estar en este momento.

Quizá el 25 de noviembre, Burgos o cualquier otra ciudad vuelva a ser portada nacional cuando los datos de violencia de género se actualicen con motivo de la celebración de ese día internacional que para nada vale si solo se queda en eso, en un día de atención. Y aunque condenemos, lamentablemente, leeremos con fruicción los casos de mujeres maltratadas y nos echaremos las manos a la cabeza ante las cifras de víctimas. No me malinterpreten, nunca quisiera equiparar la muerte de una inocente con los hechos anteriores. Simplemente busco una reflexión: nos agita el ‘morbo’ en toda su extensión. Quizá sea hora de tomar conciencia sobre las prioridades que deben dirigir nuestras vidas. Plantearnos si no sería mejor un trending topic de solidaridad que de muerte, violencia y destrucción. Lamentablemente, está de moda.

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