Apocalípticos e integrados
EN 1965 Humberto Eco publicó un libro titulado Apocalípticos e integrados, en el disertaba sobre los efectos en la sociedad de los medios de comunicación de masas. Una de sus postulaciones era que los medios masivos proponen modelos y situaciones humanas que no tienen conexión con los consumidores y que son formas de control cultural, social y económico. Para los apocalípticos esta cultura de masas y sus medios de difusión destruyen las características de cada grupo étnico, la manipulación puede ser tan sutil que el público es incapaz de expresar sus preferencias y ,por consiguiente, se mantienen conformes a lo que les ofrecen.
En esos tiempos, en los que nadie tenia PC, ni móvil ni podía estar localizado 24 horas al día, no podía Eco imaginar la intensidad con la que los medios y la tecnología iban a condicionar nuestras vidas y nuestras decisiones limitando nuestra libertad más elemental.
Sin ningún pudor los ayuntamientos de muchas ciudades, entre las que se encuentra Burgos han instalado una serie de maquinitas para que el conductor declare, desde que hora y hasta que hora, está en un cierto sitio.
Me parecería pecar de ingenua si pensase que estos datos, que son los míos, los del vecino y los de cualquier ciudadano en general, no van a parar a ninguna parte. !Qué chollo para las compañías que venden datos personales saber dónde estás!
Son datos que valen dinero, que se compran, se venden y se pueden utilizar para otros fines muy diferentes a los que el cándido automovilista piensa.
¿Cuanto se puede tardar en aglutinar estos datos y mandar informaciones «útiles» al móvil, al correo electrónico o a casa? Si no se hace es porque no se quiere, no se le ha ocurrido a nadie todavía o porque, en estos momentos, unir todos esos datos puede resultar caro. Pero, como diría un apocalíptico de los que hablaba Eco, todo se andará.
Las maquinitas infernales que nos piden la matricula y que además nos exigen el pago por aparcar en zona azul saben lo donde estamos.
Eso sin contar a los controladores, que parecen todos notarios frustrados. De hecho, parece que a más de uno se ha encontrado con una estupenda multa porque en el ticket había tecleado mal el número o las letras de su matrícula.
Me contaban que un conductor se confundió al poner su matricula 8974 HRC y puso HCR y le cayó una multa. ¡Conozco notarios más transigentes !¡Un poco de paciencia, por favor.!
De todas maneras, parece que semejantes errores son vistos con más indulgencia en la Policía Municipal y, por lo que yo sé, estas multas terminan siendo anuladas.
Trabajo a lo tonto y pérdida de tiempo para todos, pero peor sería la intransigencia, y que, por un error de nada, te cayesen ochenta euros de multa.