La pobre ciencia
ESTA SEMANA he tenido la ocasión de conversar con la científica Julia Herrero Albillo, portada de la revista ‘Nature’ por su trabajo sobre el magnetismo de los meteoritos.
Hablando con ella sobre el panorama de la investigación científica de nuestro país, se lamentaba de que el esfuerzo por dotarnos de estructuras punteras para la investigación científica se estuviese viniendo abajo por la falta de personal humano. No se contrata lo suficiente como para realizar investigaciones serias que pongan a España en el lugar que por capacidades y formación se merecería.
Aunque es un tema sabido, siempre es duro oírlo decir de una persona formada que tiene un trabajo estable y que ha alcanzado muchas metas.
Yo que pensaba que hoy en día
la ciencia es Dios,
la Virgen la tecnología,
el demonio es un virus,
y el infierno
quedarse sin batería.
A las pruebas me remito. Hoy nadie sale de casa sin el móvil, somos el país europeo que más viaja por internet, que más se comunica en las redes sociales, e incluso los over cincuenta están súper enganchados al facebook. Todos estos adelantos tecnológicos no habrían sido posibles sin cientos de investigaciones científicas que han cubierto muchos campos y materias.
Según Julia Herrero, la investigación científica no tiene porque ir de la mano de una recompensa inmediata en la economía, según ella, cuando Newton formuló sus leyes, no pensaba en las aplicaciones que habrían tenido ni de los avances tecnológicos que habrían generado.
La astrofísica Margherita Hack se ponía hecha una fiera cuando algún periodista pardillo le llamaba astróloga, poco se acordaba la señora de que Copérnico se ganó la vida mejor, haciendo cartas astrales para los hijos de los príncipes, que con el descubrimiento de que el Sol está en el centro del sistema solar y que todos los planetas giramos al rededor de él.
En el mundo de la ciencia nunca se sabe para que puede servir un estudio o en que modo se puede aplicar un descubrimiento.
El caso es que las mentes de nuestro país que están preparadas tengan la ocasión de ponerse a prueba e investiguen. Seguro que antes o después alguna utilidad tendrá.