El Correo de Burgos

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WERT HA tejido un hilo más de su tela de araña para alejar a las familias con menos recursos de la Universidad. Ayer, el Consejo de Ministros aprobó dos decretos por lo que se modifican los estudios universitarios. Los grados pasan a tener 180 créditos en lugar de los 240 que se aprobaron con la puesta en marcha del Plan Bolonia (para los neófitos si ahora las carreras eran de cuatro años, se quedan en tres) y los máster (antaño doctorado) pasan a durar dos cursos.

Argumenta Wert que las familias se ahorrarán dinero en las tasas universitarias al ser tres y no cuatro los cursos que el alumno deberá completar y que se adelanta en un año la llegada al mercado laboral.

Este ministro de la ‘deseducación’ vuelve a remar contracorriente y a pasarse el consenso por el forro de... Sus reformas educativas han logrado unir a todos contra él. Y de nuevo impone por la vía del decreto una normativa que, en la práctica, supondrá que las familias con mayores recursos económicos puedan mandar a sus hijos a la Universidad, mientras que las clases medias y bajas, aunque tengan hijos brillantes, se tendrán que conformar con convertirse en mano de obra barata. Wert cierra su círculo, su tela de araña y la sensación que recibe la población es retrotraerse a mediados del siglo XX cuando mandaba el chaparrín y las universidades eran para los que tenían dinero, valieran o no para estudiar.

Ni un minuto se ha tardado en que la sociedad se ponga de nuevo frente a Wert. Las universidades -entre ellas la UBU- han criticado un decreto por su ‘premura’. Rechazan que las familias se ahorren dinero, pues si quieren que sus hijos tengan enseñanzas superiores tendrán que pagar dos cursos de máster y esquilmará su bolsillo habida cuenta del precio de éstos. Y además, la calidad de la enseñanza se resentirá pues los contenidos curriculares deberán compilarse en tres cursos. No hay que ser muy experto en matemáticas para saber que lo que se da en cuatro años , no puede ofrecerse en tres.

Todo ello sumado a su sistema de becas que según este ministro es para premiar y fomentar el esfuerzo en el alumnado; su flamante FP Básica para los que no pasan 2º de la ESO; o los recortes que merman el número de profesionales que dan clase en aulas con ratios cada vez más elevados, el resultado de la ecuación es un valor negativo. Para este personaje su ecuación es lograr mano de obra barata que salgan de las clases medias y mimar a los que tienen el bolsillo cubierto. Y su política se encamina con paso firme para hacer buena su ecuación y completar su tela de araña. Una vez más: ¡VÁYASESR. WERT!

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