El Correo de Burgos

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Es mejor hablar de lo que pasa cerca de nosotros sin tener que preocuparnos por lo que suceda en otros sitios. Bastante tenemos con lo nuestro. Así será que en ciudades grandes, tengan que tragar con las cuñas de su propia madera y bailar con lo que les venga. Podemos, queremos, sabemos y veremos, se expande como la mancha de aceite sobre papel secante. Crece por horas su raíz y adivina nuestro pensamiento. Se meten en nuestros sueños y roban nuestras palabras de cabreo. Su mensaje no es otro que todo aquello que hemos dicho en los pasados siete años y la hiel que aún tragamos. Quien no ha querido cargarse todo y a todos los que nos dirigen. Quien no está aun indignado. Pero una cosa es querer y otra poder. Una cosa es dibujar y otra, construir. Una, soñar y otra, vivir dormido. Pero va a suceder y la nueva formación que lleva en su boca las mis palabras contenidas de los españoles, se sentará en los escaños. Veremos qué sucede entonces. Sin duda, coaligarán con el desgastado partido socialista. Ellos mismo saben que han de cabalgar a lomos de gigantes. España es de izquierdas, no lo olviden ustedes, y el péndulo lleva ahora a otra larga fase de renacimiento raro donde se junten los esqueletos y los nuevos retoños. Nada habrá que deje de hacerse y siempre, quien esté dispuesto a ello. Adivinando el nuevo escenario, en las grandes ciudades los citados escaños se contarán con los dedos ante el nuevo ascenso a primera división. La pinza funcionará como siempre ha sido y el aguijón escocerá en el lomo socialista. De ser así, la derecha quedará relegada a una digna oposición constructiva. En las ciudades pequeñas como la nuestra y en los miles de municipios de la piel de toro, salvaremos por la campanada. No les dará tiempo a implantarse en las municipales con la suficiente precisión ni aplomo. Otra cuestión será cuando votemos las nacionales con muchos meses de holgura por medio. Tiempo suficiente para que el nuevo poder revolucionario del pueblo, asalte la Bastilla de Madrid o bien, el dinero fluya del manantial soñado y nos creamos que de nuevo, esto marcha bien. Cualquiera de las dos mentiras se entrecruzarán y batirán el cobre en los próximos meses. Pero, por qué hay tanto miedo a lo que pueda venir que no sea lo que siempre ha sido. De ello dan cuenta los mítines improvisados y apresurados de derechas e izquierdas. Pase lo que pase, en Burgos el Arlanzón bajará de derecha a izquierda. La morcilla sosita y picantita. La industria a pesar de nuestros prohombres, aguantará como pueda. Y para los congresos en el Fórum con aeropuerto cerrado, vendrán en carretas.

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