El Correo de Burgos

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Parece ser que a la fuerza ahorcan, en las últimas comisiones y plenos se han tomado acuerdos avalados por todas las fuerzas políticas. Establecer un parque de viviendas sociales dignas en alquiler para quienes demuestren necesitarlas y opten al sorteo. Porque serán muchas más las peticiones que los realojos. Por algo se empieza y sin duda será un valor añadido para nuestra ciudad, siempre que se mantenga en el tiempo y progrese. Aún así, nadie ha dicho cuantas son las necesarias, o si alguien ha establecido un método para programar la necesidad. Elegir, rehabilitar o construir, seleccionar, adjudicar, alojar o realojar, mantener, sostener y hacer cuentas sociales. Nada fácil, lo anterior en momento de apreturas y estrés político. En cualquier caso, adelante con los faroles, que merece la pena. Se reabre el diálogo en otra discusión que parecía terminada con la reconstrucción de la guardería Rio Vena, tristemente cerrada desde hace meses. En situación inmejorable, vieja y desgastada por los años, la veo a diario, cubierta de hojas caídas del sauce que saludaba al entrar. No pareció la manera más adecuada la forma en que esta instalación se dejó morir. Espero que aún tenga solución aprovechando la configuración actual con su patio interior en el que los chavales jugaban con las palomas. Este pequeño edificio admite una sencilla rehabilitación adecuando las normativas al uso de la chiquillería, sin que los costes asusten a nadie. Ojalá en esto, sensatez también. En otro barrio, llámese San Pedro y San Felices, la actuación en el Cerro San Isidro conocido como ‘el motocrós’, espera solución. De niños dejamos los que somos de ese barrio, las rodillas ensangrentadas de correr por sus cuestas. Cuando la fatiga no contaba y las heridas se lavaban con agua de charco antes de llegar a casa. Desaparecerán las aristas del cerro. Todo quedará romo, redondeado y callará el ronco ruido de las motos. Pena me da, desconfío al no entender la solución, cuando imagino muchas mejores que aun no se han podido dibujar. El río suena y el motocrós dará que hablar después de verano. Atapuerca aparece cada día reclamando medios para la prehistoria en la que se investiga desde el más pequeño hueso. La gastronomía y morcilla de Burgos nos emborrachan y hacen creer que somos relevantes. Igual hay que parar y mirar los muchos frentes abiertos para lanzar nuestra ciudad al futuro. Pero ninguno de ellos tan emblemático e imprescindible como la industria de los polígonos que nos diferencia. Demos caña a esto y frenemos si no queda más remedio, todo lo demás.

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