El Correo de Burgos

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DESDE EL RELAX de las vacaciones uno debe reconocer que afronta las situaciones desde otro prisma bien distinto. Se ve con buenos ojos asuntos que en el fragor de la batalla del día a día provocan un torrente verborreico del que manan sapos y culebras. Pero llega agosto. El sudor empapa la nuca y el calor se combate con mojitos, sangría y chapuzones al lado del mar, en la piscina o en aquel lago idílico que uno nunca pensó conocer salvo en las postales que ya no mandamos porque el whatsapp es más inmediato para dar a conocer al prójimo lo bien que nos trata en ese momento la vida y, de paso, dar un poco de envidia. Somos así. Puro espejismo, por otro lado, porque llegará septiembre, y todo aquello que aparcamos para disfrutar de ese retiro dorado de la realidad que las vacaciones nos ofrece como un suspiro, retornará. Y con él de nuevo el fragor de la contienda. Esas frases tan manidas y tan recurrentes como ‘vuelta al cole’, ‘otoño caliente’, ‘nuevo curso político’ volverán a formar parte de nuestra nueva verborrea que es tan antigua como el relax vacacional.

Mientras tanto, la alegría reina en el corazón y el bolsillo. O al menos para algunos. Aparcamos la crisis que ya no lo es tanto porque el empleo estacional deja de serlo en este tiempo de relax hasta que el otoño nos devuelva a la realidad. Los políticos ya no nos interesan tanto cuando las olas nos refrescan los pies mientras pensamos si sumergirnos o volver al chiringuito para remojarnos por dentro. Las encuestas nos plantean un repunte del bipartidismo que, por otro lado, nunca nos abandonó y sacan pecho unos porque son responsables y sus políticas nos devuelven a la senda de la recuperación y otros porque trabajan en la regeneración y lo están consiguiendo. Entonamos con cierta chispa ‘Oh là là, mon amour’ ‘je t’aime mon amour’ y ‘C’est la vie’ para referirnos al nombramiento de Wert como embajador en la OCDE. ¡Otra vez él!, el gran ex ministro de la des Educación que tantas líneas, lamentablemente, me ha permitido llenar y que ahora se va feliz a la ciudad del amor en su retiro dorado pagado por todos y que no acabará con la llegada del otoño. De nuevo ha logrado que se alcen voces contra él. ¿Qué nos extraña? Los peores siempre encuentran sus recompensas en grandes empresas, destinos europeos, y altos cargos para premiar su ineficiencia…. O la eficiencia gubernamental dictada y cumplida hasta la última coma…

Todos ganan en este tiempo veraniego, mientras permitimos que la resaca del mar nos aleje la desgracia. Que nada perturbe nuestro relax que ya llegará septiembre.

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