El Correo de Burgos

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LO DE AYER en Cataluña parece un ensayo de alta alquimia en el laboratorio de pactos y escaños. Madre o hermana, España recibe un mordisco en el costado que le deja huella para muchos años, mientras los que vivimos en provincias, tenemos que adivinar de qué va todo esto. Se veía llegar cuando Rajoy el gallego pensaba que como en otros casos, la estrategia de brazos caídos dejaría sin fuerza al enemigo que se ahogaría en su propio aliento. No ha sido así esta vez. Los catalanes escalan un peldaño de fuerza a la hora de negociar con el resto de españoles. A partir de ahora, entenderse con ellos merecerá paciencia y retroceder en los intereses generales. El destilado mide la altura de C´s que sube a segunda fuerza política, mientras Podemos se diluye entre los posos con el presagio de lo que esperan las generales españolas. No es tan importante lo de Cataluña como lo que se barrunta en Madrid a fin de año. Podemos no ha entrado en la fibra catalana a pesar del mensaje social de borrón y cuenta nueva. Ha fracasado en el intento y ahora entra la duda de su posible fracaso en España. Sin embargo, Rivera con cara de niño, será quien mande en Madrid de aquí a pocas semanas. Ojalá se entienda con la mayoría de españoles que somos todos, incluso catalanes revoltosos que son y seguirán siendo españoles por muchas décadas. No llega la sangre al río y nuestra piel de toro se mantiene cosida. Que nadie crea a los agoreros que anunciaban la brecha insalvable. Barcelona está a tiro de piedra y cuando todo esto pase, nadie se acordará de que una vez pensaron en irse de casa. Los populares no son queridos cerca de la Sagrada Familia, recontando los 11 diputados aún frescos. El PSC con 17 mantiene su presencia moderada, sin más, como dicen los chavales ahora. Las candidaturas independentistas se salen con la suya al sumar hasta 72 escaños, como era de esperar. Ciudadanos adquiere su mayoría de edad con esta reválida catalana y triunfan en tierra hostil. Pocas cuentas más, merece la pena echar. España sigue siendo la madre y Cataluña, la hija mimada. El bipartidismo se ha terminado, al menos hasta dentro de dos décadas y será C´s quien desequilibre la balanza. O mejor dicho, quien la equilibre. Hoy no es distinto que ayer o mañana. Bien viene la muestra para adivinar lo que nos tocará en diciembre. España es demócrata y encaja estas peleas. Recordar que no hace muchos años, por menos que esto, hubo una guerra. No pasa nada. España serena. España libre. España se queda.

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