El Correo de Burgos

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MAÑANA es el primer día en que sintamos de verdad que al poco habrá que votar a papá o mamá, es diciembre y en la noche del veinte se deshará el maleficio. Las dos opciones que van a purgar a populares y socialistas, están nerviosas. La sosegada y la rebelde. Las dos Españas de Galdós otra vez presentes pero ahora en el proceso de asalto al poder establecido. Una pequeña revolución a la moderna que sin duda dejará marca por muchos años pero no borrará el bipartidismo. Nos jugamos mucho en esta ocasión y el voto de confianza ha de ser el que no lleve amargura ni revancha. Pensemos en la posibilidad de meter en cintura a dos caballos desbocados que ahora andas sueltos por la pista. Un buen jinete que monte a caballo ganador. Espuelas y fusta. Así como al PP y al PSOE se les vota en función de sus programas y fondo ideológico, amén de guiños, estilos y poses, Imagina y Ciudadanos serán alzados por la afinidad personal que la gente tenga a cada uno de sus líderes. Digamos que por empatía de carácter y asociacionismo psicológico de tribu. Son dos nuevos oradores que como pastores, venden su evangelio desde el púlpito público. Dos nuevos clanes antropológicos, más que dos nuevas marcas políticas, nacen después de estos años de apreturas. Dos líderes, dos eslóganes, dos estilos de vida. Visten distinto y hablan distinto al igual que media España lo hace cada día. La que se peina y la que se despeina. La que se corta el pelo y la que se lo deja largo hasta recogerlo por detrás. Media se ha echado al monte y la otra media también, pero en esto sólo una de las dos será capaz de dar el discurso desde el balcón. Imagina atrapa con su anzuelo de revolución profunda que hace templar los cimientos. Ciudadanos, más pacífica, sube como la espuma por semanas y cuenta su mensaje de unidad desde la tierra hostil catalana. Pero a los dos cabecillas les ha faltado tiempo para organizar sus filas y dotar de centuriones y puestos de mando. Ambos reclutan mercenarios de familias variopintas que juran lealtad. Crecen artificialmente sin raíces profundas y como las habichuelas mágicas de Andersen, escalan por encima de las nubes hasta donde nunca pudieron imaginar. Cualquiera de los dos puede tener la llave para gobernar nuestra tierra y es por eso que hemos de espiarles cuando duermen. Conocer sus sueños y sus flaquezas. Ansias y miedos. Dos prototipos que son cara y cruz de la misma moneda. No me fiaré de ninguno de ellos hasta que los vea sin máscara, en pelota picada. Uno se esconde tras el disfraz de una americana y el otro, con su coleta.

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