Siempre nos quedará la salud
ESTAMOSen periodo de descuento para finiquitar las 52 semanas de 2015. Apenas 11 días para cubrir los 365 marcados por risas y lágrimas, trabajo y ocio, encuentros y desencuentros; ilusiones hechas realidad y sueños incumplidos; promesas y propósitos que se quedaron en el cajón de la mesilla de noche a la espera de que suenen las nuevas campanadas y los recuperemos de nuevo para el año nuevo que este año nos regala un día y se auto nombra bisiesto.
En ese periodo de descuento, las luces se encienden e iluminan la Navidad. Las tiendas y grandes almacenes se llenan en busca de ese regalo especial para depositarlo bajo el árbol, en el calcetín que cuelga en la chimenea o en el zapato colocado estratégicamente cerca de la leche para los camellos o el turrón para los tres magos de Oriente que visitan nuestras casas ya con el inicio del año.
Para estos tres personajes nadie somos reaccionarios; nadie los llama inmigrantes y les cierra las puertas de sus casas; ninguno establecemos cupo de refugio. Cosas de la magia y de la ilusión navideña con la que cada año intentamos ganarnos el beneplácito de la alegría que escondimos y de los mejores deseos que algún día se nos olvidó desear. Un año ‘movido’ este que se va y que nos deja ese regusto de futuro incierto que hoy, cuando muchos de ustedes puedan leer estas líneas a buen seguro siguen manteniendo esa sensación.
Porque en este fin de año se nos ha colado un protagonista nuevo en el Belén que en toda la historia democrática había estado presente. Hoy decidimos el futuro de nuestro país para los próximos cuatro años. Decidimos nuevo Gobierno y lo hacemos con la incertidumbre de si acabará el bipartidismo, de si habrá pactos, de si gobernarán los denominados emergentes... En definitiva de si habrá o no un cambio de color político en Navidad.
Los comicios de hoy han sido, son, el invitado de estas navidades al que hemos tenido que hacerle hueco entre nuestra agenda de compras, cenas navideñas, colas para coger el número premiado de El Gordo de la Navidad... Se nota más alegría, quizá ilusión o incluso esperanza de que el año que estrenaremos en apenas once días nos depare mejores y más alegrías, menos miedos y violencias de cualquier género, estabilidad en nuestras vidas personales y laborales, en definitiva un Nuevo Año, un mejor año... Y quizá, solo quizá, cada uno de ustedes vea en hoy el inicio de ese nuevo año. En cualquier caso, para aquel que hoy se sienta derrotado, en dos días tendremos una nueva oportunidad con el Gordo y si no, siempre nos quedará la salud.