El Correo de Burgos

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EL PASADO SEPTIEMBRE La Vuelta Ciclista a España se plantó en Burgos con su serpiente multicolor y su merchandising, encendiendo una ciudad qué, si de algo carece es aprender a enseñarse. Las cámaras de La Vuelta ofrecieron la ciudad y sus bellezas, no sólo al resto de España, sino al mundo, y por una vez pusieron en órbita a una ciudad que no se precia exactamente por salir en la tele o en los medios de comunicación. Lamentablemente, las oportunidades claras para que una ciudad se dé a conocer más allá del ámbito local o de su entorno, pasan por salir en la tele o promocionarse de cara al exterior con algún gran evento y de momento el equipo de futbol local no da muchas satisfacciones y el baloncesto todavía está iniciando su andadura.

La Semana Santa ha finalizado, con sus procesiones y magnificencia, mostrando a fieles y paganos una parte importante de la tradición religiosa y, por qué no, festiva, que corresponde a estos días de pasión. Casi nadie podrá decir que no ha visto una procesión o que no ha olido el incienso. Pero, muy pocos podrán decir que las procesiones de la ciudad han tenido el eco mediático que se merecen. Castilla y León es una Comunidad que, por rancia tradición o por arraigo religioso, disfruta de un extraordinario patrimonio cultural sostenido en estas tradiciones. Casi cualquiera de las localidades de la Comunidad tiene su celebración privativa. En esta Semana Santa, los medios regionales han programado infinidad de retransmisiones de prácticamente todas las procesiones de la Comunidad, pero a los que nos ha cogido fuera, no hemos podido ver más que las televisadas o noticiadas por las cadenas de ámbito nacional. Así he podido ver la Semana Santa de Valladolid, la de León, la de Salamanca…, además de la bajada del Ángel de Peñafiel o la más que agradable sobre las “dos y pingada” del domingo de resurrección de Zamora. Muy bien. Pero ¿dónde se ha quedado el Vía Crucis por el Castillo, la procesión del Encuentro de Lunes Santo, o las del Santo Entierro y la de la Soledad, en Sábado Santo? ¿Por qué las procesiones y la imaginería burgalesa no han tenido presencia en las grandes audiencias de las televisiones generalistas? Las representaciones burgalesas extreman la pasión y la devoción. Son grandiosas y además se celebran, normalmente, con un frio de muerte que hace piadoso a cualquiera que pudiera querer entender la procesión como festiva.

Burgos necesita publicidad y además mucha si quiere competir con ciudades de similares características. No se puede basar exclusivamente en su envidiable patrimonio histórico-artístico, porque de eso no andan escasas ninguna de las ciudades de nuestro entorno. Y publicitarse con una solución a la madrileña en la línea de la “semana de festividades” programada por el gobierno de la alcaldesa Carmena, en Madrid, no parece de recibo.

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