Sirva de ejemplo
LASURNASdejaron a los grupos políticos en una situación incómoda a la hora de gobernar. Claro ejemplo es lo que está sucediendo en la nación donde arrastramos más de tres meses de un Ejecutivo en funciones que parece estar a la espera de una nueva cita con las urnas para ver si cambia la tendencia y las urnas le devuelven a una posición hegemónica con la que pueda desenvolverse cómodamente en los siguientes cuatro años. Sus oponentes cuentan los segundos por ver si alcanzan acuerdos que les permita sacar del sillón de la Presidencia a un PP que no está dispuesto a pactar una gobernabilidad, según qué compañeros de baile se acerquen, y espera paciente al próximo 3 de mayo, por ver si hay más suerte.
En Madrid la negociación y el pacto parece quedarse en palabras vacías de contenido. Nada que ver con lo que ocurre en Burgos que parece que han hecho del diálogo y de la negociación una línea a seguir por el «nuevo escenario» diseñado en las urnas. O al menos así parece apreciarse, aunque no es oro todo lo que reluce.
Desde las filas populares abogan por intentar llegar a consensos en los temas importantes que beneficien a la ciudad y sí se plantean como estrategia de Gobierno municipal intentar hablar con todos los partidos, aunque en casos concretos lo consideren «difícil» si se habla, por ejemplo, de Imagina. Se manifiestan abiertos a la negociación, entendiendo que es la única vía que les han trazado los votantes. El PSOE, por su parte, no la rechaza de plano, habla de «acuerdos puntuales» y aunque mantiene una oposición «exigente», también la califica de «responsable» y sabe que en la negociación y en las cesiones razonables estarán los puntos de acuerdo. Ciudadanos, por su parte, también entra en la pauta marcada por el diálogo y le facilita la gobernabilidad al PP. En el lado contrario se sitúa Imagina, que participa en el diálogo, pero no concreta ningún apoyo.
Formaciones que sin perder sus planteamientos de partido e intentando conjugar sus programas con los puntos en común a los que pueden llegar con sus oponentes políticos, han sabido leer el mandato de los ciudadanos y en ciertos momentos -como el del pasado viernes a la hora de dar un presupuesto para que avance la ciudad-, son capaces de hacer un ejercicio de responsabilidad y cumplir con el servicio al pueblo que representan.
No todo será un camino de rosas, ni en todo se encontrará sintonía. Y ni siquiera la que aquí escribe romperá muchas lanzas en favor de unos u otros, pero no se les puede negar que hoy podrían servir de ejemplo a sus homónimos nacionales.