El Correo de Burgos

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CON DOSCIENTOS millones de euros recién aprobados en el presupuesto municipal, la ciudad despierta del mal sueño que puedo haberse convertido en pesadilla. Digamos que Burgos puede ser ejemplo a tomar en cuenta por muchas otras ciudades españolas donde parece que siguen la línea de confrontación y desencuentro español. Si en Burgos, prácticamente todas las formaciones políticas han alcanzado el principal acuerdo municipal para este ejercicio, también esto puede pasar en el Madrid de los Austrias donde los cabezas cuadradas no saben entenderse. Populares y Ciudadanos, con el guiño de la abstención de Socialistas y Silvia, han puesto buena nota al tono municipal que dejará que se cumplan objetivos previstos y podamos caminar al ritmo del futuro. Estos presupuestos recogen un gran bloque de ideas comunes a todas la tendencias, propias del funcionamiento automático de la ciudad en sus gastos generales y en los que no puede haber discusión. Pero otra parte importante ha sido reorientada por los Socialistas y Ciudadanos en cuanto a inversiones sostenibles que modernizarán y repartirán la caridad entre barrios y rincones olvidados. Puede decirse, que al margen del “rum rum” de fondo que imprime el caso Gómez, existe buen rollo entre las corporaciones y sin que se besen, estrechan las manos. Un pequeño gran milagro para este Burgos del alma querida que está a punto de despegar. Pero ojo, no bajemos la guardia que un año pasa rápido y los presupuestos hay que revisarlos y aprobarlos cada primavera, previo riego y abono. El fatal desenlace de Ana Lopidana abre la puerta a una nueva opción de gestión neutral que puede llevar el concejal, Antón. Moderado y sin pelos en la lengua, tiene la posibilidad de conducir la concejalía de turismo cultura y festejos a través del timón del morboso Instituto Municipal de Cultura IMC, tan atormentado en las últimas semanas. Ojalá encuentre el Sr. Alcalde la barita mágica para redistribuir concejalías y dar a todos los suyos, una responsabilidad afín a sus capacidades, ilusiones y dedicación. Quizás la solución sea que cada concejal coja un trozo grande, dulce y un pequeño, agridulce, como autobuses, por ejemplo. Así las cosas, otro pacto singular se alumbra con la división en cinco distritos de gestión ciudadana, dibujado por Socialistas y que sin duda puede ser el gran rompecabezas de los próximos tres años. Espero equivocarme en esto, y tiempo habrá de escribir, negro sobre blanco. Los burgaleses estamos hoy por hoy, de moderada enhorabuena.

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