Sin cambios
LAMAQUINARIA electoral vuelve a engrasar su engranaje. Los ciudadanos de nuevo pasarán primero por conocer a los candidatos de los partidos. Posteriormente la precampaña electoral, aunque esa fina línea se ha diluido hace tiempo porque la sociedad vive en una continua espiral de discrusos electorales previos a esa campaña oficial que dura apenas 15 días pero que se prolonga durante cuatro años. Volverán también los mítines, las papeletas, las encuestas, las propuestas... Nada ha cambiado en estos seis meses desde que acudimos a las urnas para votar un nuevo Gobierno. O algo sí. Los partidos han consensuado parcialmente una campaña ‘austera’ para dar una imagen acorde a la situación económica que todavía viven los ciudadanos. las listas se moverán imperceptiblemente y serán las mismas caras las que se presenten ante el votante para convencerle de que su opción es la mejor.
Confiemos en que ésta sea la buena, y sepan configurar un Gobierno antes de otoño según el mandato que les de las urnas. Por el momento al propietario del voto sólo le queda esperar a que las promesas de que no habrá cambios en las listas, de que no habrá primarias, de que no habrá un bombardeo electoral porque cada uno mantiene las mismas posiciones, programas y propuestas que hace seis meses.
Nuestros candidatos en Burgos tendrán que hacer un esfuerzo adicional al tener que competir con otro votante no deseado para este tipo de actos: la cita electoral coincide con el primer fin de semana de las fiestas de San Pedro. Y si no hay cambios en las caras que intentarán convencernos para acudir a las urnas, sí lo podrá haber en el índice de abstención que se dé en la ciudad. Todos los partidos en Burgos han coincidido también en esta circunstancia en la casilla de salida: Arrancan con la mochila de las fiestas y con la necesidad de apelar a la responsabilidad del votante y a la importancia de unas elecciones en las que es más necesario que nunca que haya una concurrencia en los colegios electorales para dar un vuelco a unos resultados que, en principio, podrían estar igual de atomizados que en diciembre. Aún así, todos los candidatos que repiten curso como si hubieran sido malos estudiantes, pondrán su mejor cara para lograr el aprobado de sus electores y ganar de paso al jolgorio de las fiestas patronales.
Puede ocurrir que en Burgos, ese día algo cambie e invite a acudir a las urnas: el caprichoso tiempo meteorológico. Muchos estarán ya encomendándose a la virgen de la Cueva.