Fruto del trabajo
A LA TEMPORADA le queda un suspiro en la mayor parte de los deportes colectivos de la capital. Mientras el Burgos lucha por asegurarse la Copa del Rey, el UBU Aparejadores hace historia y el San Pablo demuestra ser un aspirante a todo en la LEB Oro. Me llama la atención el paso adelante que ha dado el rugby en la ciudad en los últimos años. Asumo mi profundo desconocimiento de este deporte y aún me cuesta hablar del oval en lugar del balón, de trasladar en vez de pasar y busco en la red la forma correcta de escribir avant o touch.
Soy un neófito del rugby que disfruta en las escasas ocasiones que ha tenido que cubrir informativamente al equipo gualdinegro. Por el momento, me limito al sota, caballo y rey para tratar de no meter la pata y contar lo que realmente he visto. Sin explicaciones técnicas ni comentarios excesivamente profundos.
Sin embargo, siempre salgo del campo con buenas vibraciones, independientemente de cómo le haya ido al UBU. El buen ambiente y la ilusión que se respira en las gradas -perdón, lo de la grada se supone que llegará, pero de momento el público se deberá seguir agolpando alrededor de una valla para presenciar una semifinal por el ascenso a División de Honor- hacen que entres a formar parte del encuentro en un abrir y cerrar de ojos.
No entiendes con detalle lo que estás viendo, pero sabes que te gusta. El UBU quiere crecer y eso se nota en todos sus estamentos. Esa falta de ambición que en tantas ocasiones se ha achacado a los dirigentes del Burgos CF no se palpa en el ‘Aparejos’ . Tienen los pies en el suelo, pero sueñan y lo hacen cada vez más fuerte.
Tienen opciones de meterse en la eliminatoria final para ascender a la máxima categoría. Todo ello después de jugar más de dos tercios de campaña en un terreno de juego poco apropiado para la práctica del rugby y de acabar el curso en un campo aún por terminar. Pero se han adaptado, han creído y a partir de ahí han llegado los resultados.
Aunque lo más importante no está en sus logros deportivos, que son importantes, sino en el calado que están consiguiendo en la ciudad. Cada vez tienen más protagonismo en los medios de comunicación y la sociedad burgalesa está más pendiente de ellos. Han dado un paso adelante. Se han situado en primera plana y lo han hecho por méritos propios. El trabajo ha traído estos éxitos y, aunque seguro que aún tienen muchos aspectos que mejorar dentro del club, se encuentran en una situación, e insisto en que no me refiero solo a la deportiva, que hace unos años no hubieran soñado.
Cuando se hacen las cosas bien los resultados llegan. Los trucos escasean en materia deportiva y es la labor diaria y la ilusión la que permite el crecimiento de las entidades. Supongo que más de uno habrá tomado nota.