Rumbo a la esperanza
Atrás queda una etapa caracterizada por la mediocridad y la falta de ambición. Por delante se abre un escenario que invita al optimismo. Aunque unas nubes que amenazan tormenta se ciernen en el horizonte por la delicada situación deportiva que atraviesa el equipo, que ha cerrado la primera vuelta de competición en puestos de descenso. Será necesario que el cielo se despeje para que el nuevo proyecto del Burgos CF pueda alzar el vuelo y completar su ansiado periplo hacia la élite nacional.
La directiva saliente, que tuvo que salir con el rabo entre las piernas sin completar su mandato -finalizaba en junio- tras el escándalo de las declaraciones que recogieron los micrófonos durante una asamblea en la que los socios asistentes plantearon una OPA hostil y le tumbaron, uno por uno, todos los puntos del orden del día del cónclave, presumió de gestión en su despedida. Muchas flores y poca autocrítica.
Lo cierto es que se hicieron con las riendas del equipo en una complicada situación social y deportiva, con el equipo en Tercera, y lo dejaron en puestos de descenso a esa misma categoría. Y con unas previsiones de déficit al final de temporada que incrementarán notablemente la deuda del club. Según los cálculos presentados recientemente por Juan Carlos Barriocanal, con un «desfase» en el ecuador de la temporada que rondará los 100.000 euros.
Cada vez cobra más sentido la frase pronunciada por los directivos en la célebre Asamblea Ordinaria. «Vamos a seguir hasta que no haya dinero. Y luego se lo dejamos muerto». Como para sacar pecho.
Es evidente que la consecución del éxito en el mundo del fútbol no es una cuestión puramente matemática. Ni responde de de forma directa en todos los casos a las inversiones realizadas por cuantiosas que puedan ser. Pero que un club que es capaz de generar un millón de euros de ingresos cada temporada y con alrededor de 2.500 seguidores poblando las gradas cada partido se haya estado arrastrando por el barro temporada tras temporada en la categoría de bronce nacional -cuando no estaba en Tercera- no habla demasiado bien de la gestión deportiva realizada.
La nueva directiva que encabeza José Luis García tiene ahora la misión de dejar en el olvido ocho años de medianías y proyectos sin rumbo que viraban al compás de los vientos al final de cada curso. No será una misión sencilla. Sin duda. Que la fuerza les acompañe.