Suerte, chavales
LOS CHAVALES están en el banquillo por echarse a la calle y exceder las reglas que regulan la libre expresión y convivencia. Saltaron lunas de escaparates y ardió Troya una vez más en nuestro Gamonal moderno, el que ya se conoce todo el mundo convertido en símbolo turbio de rebeldía y solidaridad. Esa parte de la ciudad de contorno difuso, mide el pulso del resto de Burgos. Los bloques con una media de diez plantas, nacieron primerizos y asentaron los cimientos a un metro bajo tierra, sin sótanos para coches, cuando ya era exigible y en otros edificios de la ciudad, se hacían. Fue la fiebre del crecimiento por la parte Este, cerca del Polígono Industrial. Pero pasados 50 años, las calles y callejas, las plazas y plazoletas, los jardines, los vados y contenedores dibujan una difícil solución. Estamos en deuda con este lugar al que no ha llegado su reconfiguración. Ahora se dice, regeneración urbana. Mientras veamos Gamonal solo como un Barrio, aguas arriba y no como una parte inacabada de Burgos, pagaremos las consecuencias. Experimentar con trozos, terminó en lo sucedido hace tres años y el que estuviésemos de nuevo en el ojo del huracán mediático mundial. Después de aquello, todo ha vuelto a la normalidad. Eso sí, con el aparcamiento disuasorio que no sirve para nada y con Calle Vitoria libre de doble fila. Que es el menor de los problemas. Al menos, algo se consiguió, pero a coste desorbitado. Cuando desde un Ayuntamiento como el nuestro, hay sensibilidad y ganas de coger el toro por los cuernos y meterle mano a algo tan complejo, no se puede caer en la tentación de impulsar iniciativas que no tengan garantizada la aceptación del tejido social. La actuación de Calle Vitoria, urbanísticamente fue poco ambiciosa y visionaria, arriesgada y sometida a unas reglas de participación ciudadana poco sosegadas y amplias. Actuó de espaldas al reto paralelo del Poblado de Gamonal y Camino de Santiago. No quiso entrar en discusiones con la prolongación de Eladio Perlado, que ojalá, algún día veamos. Se perdió la oportunidad de imaginar un proyecto contemporáneo al nivel de las ciudades centro europeas. Y lo peor, fue el segundo intento fallido de diálogo con ese gran barrio, que como es lógico, está expectante a cualquier cosa que venga y de uñas. Será difícil retomar y convencer después de tanto error en el que todos fuimos cómplices de palabra, obra u omisión. Burgos habló por boca de Gamonal. Suerte, chavales.