Con la guardia alta
QUEDAN CINCO jornadas para que concluya la competición liguera y el Burgos CF sigue en el alambre. En las últimas campañas, el equipo se ha aficionado al funambulismo y la incertidumbre se mantendrá hasta el final. El lastre que acumuló el conjunto burgalesista en un inicio de temporada pavoroso sigue pesando, aunque como insisten desde el vestuario la situación es mucho mejor que hace unos meses.
El descenso directo parece descartado, ya que el equipo tiene una ventaja de 5 puntos con respecto a esta zona de la tabla, pero la posición de play out solo está a 1 punto. Ese es el problema. Hay 5 equipos en 1 punto y aún pueden suceder muchas cosas hasta el final de la campaña.
Son muchos los que prefieren ver el vaso medio lleno, aunque los dos próximos encuentros del equipo burgalés serán contra la Ponferradina y la Cultural, dos pesos pesados del grupo. No están en su mejor momento y si el Burgos hace las cosas bien puede ganarles, aunque tampoco sería extraño que cayera en ambos, lo que podría suponer un susto clasificatorio.
Mandiola advirtió hace meses que el sufrimiento se alargaría hasta las últimas jornadas y no se equivocó. Conviene mantener la guardia alta y cerrar la temporada cuanto antes. Un final de Liga apretado en el que haya que estar pendientes de transistores y de resultados de terceros no conviene.
El Burgos no es un equipo concebido para pelear por la permanencia hasta la última jornada. Sería muy peligroso llegar a Boiro con algo en juego. Hay equipos acostumbrados a estas circunstancias, que además cuentan con la ventaja de tener una presión mucho menor. Los blanquinegros han logrado dar la vuelta a la tortilla y siguen teniendo la sartén por el mango, pero un despiste a estas alturas de la campaña es difícilmente subsanable. Las sensaciones que dio el equipo ante el Tudelano no fueron buenas y debe corregir su rumbo si no quiere que la taquicardia se apodere de la grada, el vestuario y el palco en este final de curso.