Vida de luciérnagas
DE CONOCER LA ciudad hablamos, en vísperas de San Pedro. A la segunda va la vencida y también, de tropezar en la misma piedra. Mi viejo y querido profesor de proyectos en la Politécnica de Madrid, Antonio Miró Valverde, traducía mis dibujos de aprendiz al leve gesto con los dedos en su gran bigote. De cómo y cuánto tiempo durase esta caricia, dependía la bronca. Al arquitecto que juega con la vanidad para tapar su poca creatividad, otro remedio no le quedará que adornar sus trabajos con el talento de los demás. Decía. Aprendí que, de lo diminuto a lo gigante, todo ha de estar secuenciado y ocupar un protagonismo familiar. Por eso siempre hay que llevar un lápiz afilado y bando dispuesto a llevar una caricia al papel. Burgos tiene calles y plazas con vida propia que se han hecho a sí mismas en años. Poco o nada han necesitado de nosotros para ser principales o secundarias. De esto hablan cientos de rincones donde gusta pararse a mirar y sentarse a tomar una tapa. Pero cuando sensaciones y leyes pretender ser la misma cosa, a la hora de pasarlas a limpio riñen y saltan por los aires. Solo a quien asó la manteca se le ocurre poner medidas de alto, ancho y largo, a objetos singulares. Fue en tiempos pasados que se aprobó la Ordenanza de Veladores, cuando la responsabilidad de esto estaba en manos de la concejala Dolores Calleja, del anterior equipo de gobierno. Ahora recae en Ana Bernabé. Se trataba de regular el uso de espacios públicos para colocar mesas y sillas en cafeterías, bares o restaurantes. Para el profano, un velador es un cuadrado de (1,80 m x 1,80 m) = 3,24 m/2 donde entran cuatro sillas con mesa. Cientos de cuadrados dibujados a tanto por cada uno, es una buena recaudación para el Ayuntamiento, una pasta. Pero salió el tiro por la culata. Cuando se pretende aplicar una regla sutilmente impuesta, a pesar de haber sido sopesada, revisada y expuesta a participación ciudadana, aparecen cientos de casos y cosas. Fue entonces cuando propuse a la concejala, hacer desde la Casa Grande, un Reglamento a esta Ordenanza, para dar salida a las trampas. Me tocó diseñar todos los veladores de Plaza Roma en Gamonal, Blue Gallery de Río Vena, el Don Tomás del Parque Félix Rodríguez de la Fuente, varios más aún no levantados por su coste. De nuevo se revisará y renovará ésta temeraria ordenanza. Al loro Asociaciones de hostelería, restauradores y tabernas. Poner puertas al campo es, vida de luciérnagas.