Generación 13
DE PASO por cualquier camino, la mirada deja claro que siempre las Iglesias de piedra han sido lo más grande de los pueblos donde se posaron. A parte de esto, mamposterías desconcertadas, adobes y tapial que esconden tejados hundidos. Parece que tiempos atrás tenían más fuerza e ilusión que ahora. Se levantaban moles para destacar y marcar el reloj de la historia. Hoy llegamos a una ciudad como la nuestra, que hace ochocientos años fue la más próspera de la Península. Somos herederos olvidadizos y torpes constructores de caminos cortos. Vivir en ese siglo mágico cuando se pone la primera piedra de nuestra Catedral, tuvo que ser un privilegio para quienes lo vieron. Una ciudad que hervía para salir de la meseta y cruzar hasta alcanzar el mar. Es difícil imaginar el paso del tiempo cuando se mide en años, se diluye y desorienta. Pero ese tiempo es el que han visto pasar, poco más de una docena de generaciones que han dejado el árbol genealógico que a todos nos llega. El 20 de julio de 1.221 se premió al Burgos medieval con la primera piedra de nuevo gusto gótico. En el que los arquitectos diseñaban con reglas geométricas y probaban cuánto más alto podía llegar su imaginación, con lienzos de sillares calados por luz de vidrieras. La primera catedral gótica de España que nada envidiaba a las francesas de Notre Dame o Reims. Entonces sí que pudieron existir prohombres que impulsaron a la ciudad para ser la merecedora de la increíble excepción. Quizás Burgos, fue en ese siglo, una ciudad de oportunidades donde los hijos continuaban con los negocios de los padres. Cosa muy distinta a lo de ahora. Desde aquella primera noche fría, no ha parado de construirse y reconstruirse. Poco queda. La vieja dama avisó en 1.994 que sus huesos se partían con voz de San Lorenzo. El Plan Director de rehabilitación público – privado terminará pronto con los relieves en la Girola. Pero no tendrá vida mientras nuevos dibujos y personajes queden congelados en las desaparecidas vidrieras de plomo que algún día veamos teñir de color, el gris interior. Nada pasará sin que los doctos y pacientes clérigos que la guardan, aprueben el significado de la modernidad y los tiempos. Ante todo, lugar sagrado. Da su primer paso, la Fundación del VIII Centenario de la Catedral “Burgos 2021”, arropada este jueves pasado en la Capilla de los Condestables, por muchos de los más relevantes en la ciudad. Proyecto cultural, investigador y que dará testimonio de lo que otros supieron hacer mejor que nosotros siglos atrás. Suerte y privilegio de quien forme el grupo de trabajo.