Nuevos horizontes
EL NUEVO proyecto blanquinegro va tomando forma. Le costó arrancar, lo que provocó que parte de la afición se desesperara y cundiera el desánimo.Sin embargo, con el paso de los días el vestuario blanquinegro va tomando color. A nadie se le escapa que los jugadores que están llegando están un escalón por encima de los de anteriores temporadas. La mayor parte cuenta con una aseado currículum y una trayectoria notable para jugar enSegunda B.
La materia prima parece de calidad, aunque no es una garantía de que el equipo vaya a estar entre la nobleza. Lo que parece descartado es que este colectivo tenga problemas para mantener la categoría, aunque lo vivido en años pasados hace que haya un temor latente.
Hablar de play off y de ascenso parece temerario y son muchos los futbolistas que evitan nombrarlo en sus discursos de presentación. Saben que en el fútbol es mejor no hacer planes a largo plazo, por lo que se parapetan en el partido a partido.
Una nueva era ha comenzado en el Burgos CF. El proceso de conversión enSAD sigue adelante y parece que serán muchos los cambios en este nuevo curso. Lo que no está claro es qué sucederán con El Plantío, ya que los responsables municipales parecen incapaces de tomar una decisión definitiva.Este culebrón empieza a oler raro.
Los blanquinegros quieren reverdecer viejos laureles. La etapa Barriocanal ha concluido y parece que la Segunda B ya no es el techo de este equipo, sino que ha vuelto a convertirse en esa categoría de la que hay que tratar de huir lo antes posible. Los argumentos son los adecuados, aunque hace falta llevarlos a la práctica.
El deporte burgalés ha cambiado de sino y el viento sopla a favor.El equipo de baloncesto jugará en ACB, el de rugby amenaza con tiranizar la competición liguera en el grupo A de la División de Honor B, mientras que el Burgos CF quiere volver a ser ese equipo temible que fue en la Segunda B.Competirá en el grupo II, donde históricamente mejor ha funcionado siempre el cuadro burgalesista. Quizás sea una señal.