El Correo de Burgos

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Me ha llamado la atención un mini reportaje que he visto en la tele en el que preguntaban a unas post adolescentes, todas ellas jóvenes de buen ver, por la diferencia entre sexos y las nuevas relaciones entre chicos y chicas. Cada una daba su propia opinión sobre el tema, pero a la pregunta sobre las ofensas, comenzaron a arrasar contra una institución ampliamente consolidada en nuestro país como ha sido el piropo. De resultas de poner a parir primero al piropo y luego a los “piropeantes”, llegaron a la conclusión de que aquellos que halagan o elogian a una chica por medio de una frase, son unos andrajosos.

Sin entrar en el análisis de sí el piropo es o no es agradable a los oídos de quien lo oye, o sí los motivos por los que se expresan son válidos en esta sociedad actual, he buscado la definición de la RAE y veo que poco más o menos viene a decir “palabra o expresión de admiración, halago o elogio que se dirige a una persona”.

Lo cierto es que aquella institución del piropo cubrió un tiempo en que las mujeres se sentían halagadas cuando escuchaban aquellas lisonjas que remarcaban su belleza y cualidades. Luego, el tiempo hizo su mella y lo que en principio era tomado como galantería, devino en grosería. Ahí fue donde el colectivo de albañilería se hizo con la reputación que ahora posee en esta materia. Los piropos toscos y machistas hicieron el resto. Las reivindicaciones femeninas no se hicieron esperar y apareció el feminismo riguroso, pero ya como negación del machismo.

Lamentablemente, las frases de combate, los cortes de pelo al serrucho o ciertas maneras de comportarse no han hecho a las mujeres más femeninas ni ganadoras de ninguna pelea. El machismo debe desaparecer, y sobre todo alguna de sus funestas consecuencias, pero no a costa de crear un movimiento tan insípido que limite lo más sustancial del sexo femenino.

Google que da para todo, me ha dejado éste qué, pacíficamente, puede ser la muestra de un piropo unisex: “Ojalá fuera el aire que toca tu pelo, el sol que calienta tu piel, el agua que sacia tu sed y el amor que en ti encuentra todo su sentido”. Quizá yo sea un antiguo, pero me parece que frases como éstas no desmerecen en absoluto a ninguno de los dos sexos y mucho menos al femenino.

Ojalá sólo hubiera que diferenciar a ambos sexos entre feminidad y hombría. Difícil, ya que son términos bastante olvidados. Pero como ya he dicho, soy un antiguo.

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