Soñar con los pies en el suelo
EL BURGOS CF de los Gonzalo Antón y compañía ha cumplido con creces las expectativas en este inicio de campaña. No es perfecto, aunque su buen inicio de campa ha despertado en el entorno blanquinegro sentimientos que hace tiempo que no afloraban en una afición acostumbrada al fracaso en las últimas temporadas. Sus números invitan al optimismo, más que nada porque el conjunto de Patxi Salinas transmite sensaciones positivas y funciona como un bloque, algo casi olvidado en El Plantío.
Ver a la escuadra burgalesista tan arriba produce vértigo e incluso al más optimista se le escapa una mirada a la zona complicada para averiguar los puntos que el equipo tiene de ventaja sobre las catacumbas. La costumbre. Queda mucha competición por delante, mucha tela por cortar, aunque, incluso los que hace unos meses dudaban de todo, comienzan a esbozar una sonrisa.
El equipo puede luchar por el ascenso o no, aunque parece claro que no sufrirá como en anteriores campañas. Mirará hacia arriba a no ser que las circunstancias cambien radicalmente. Existen ‘peros’ y el más oído es que falta un delantero matador que hubiera supuesto la guinda. Ese que el área deportiva estuvo esperando hasta el último día de agosto y que nunca llegó, lo que cabreó a Patxi Salinas.
El margen de maniobra en la zona ofensiva es escaso, más cuando en el esquema habitual del equipo siempre hay dos puntas juntos en el campo. Por contra, es un equipo inaccesible, granítico y no haber encajado ni un solo tanto no es una casualidad. Hacía muchos que un equipo blanquinegro no daba esas sensaciones defensivas.
Debemos disfrutar del presente y tener claro de dónde viene el equipo. No hace tanto que se jugaba la vida en Linares y evitaba descender a Tercera División. Quizás no se consume el ascenso y el Burgos vaya perdiendo posiciones en la clasificación, pero la parroquia local agradecerá una campaña sin sobresaltos.
Lo anterior no quita para que la ambición sea máxima y las aspiraciones las mayores. El club debe conseguir esa difícil combinación de mantener los pies en el suelo sin dejar de soñar.