El Correo de Burgos

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CON LA LLEGADA de mayo la temporada deportiva agoniza. El fuego de la competición pierde viveza y se ahoga en cenizas. Y las gradas se vacían ahítas de tiempos mejores. Son varios los equipos de la ciudad que ya han puesto punto final a la campaña. La mayoría lo hará en apenas un par de semanas. Con resultados muy diferentes, pero con la misma certeza: sin la tensión semanal de los puntos en juego los deportistas ceden el protagonismo a los dirigentes.

Este es su momento, el de despejar las incertidumbres y dar forma al próximo proyecto. Sin duda alguna un instante crítico y a todas luces decisivo para el futuro inmediato de las diferentes entidades, determinante del éxito o la mediocridad de la campaña que ya se vislumbra en el horizonte cercano.

El Aparejadores RC acaba de completar su primera andadura en la División de Honor del rugby español. Y saldada de forma brillante, consiguiendo incluso la clasificación para el play-off por el título en la Liga Heineken. Todo un hito en la fulgurante trayectoria de un club de gestión netamente local y que no para de crecer.

Más incertidumbres genera el caso del Burgos CF, que hoy tiene la posibilidad de certificar de modo matemático la permanencia un año más en la categoría de bronce nacional. Un objetivo absolutamente descafeinado para una aventura que arrancó el curso con la única intención de luchar por el play-off de ascenso a Segunda. El cielo de su futuro inmediato aparece poblado de nubes que no permiten vislumbrar el final del camino. Mientras no se despeje el panorama las opciones de cambiar el rumbo de un club anclado en la mediocridad en la última década se antojan harto complicadas. ¿Seguirán los actuales miembros del consejo de administración al frente de la nave la próxima temporada?, ¿mantendrán su apuesta económica para situar a la entidad en condiciones de optar a fichajes de garantías?, o acaso ¿se desprenderán de su paquete accionarial para dejar paso a nuevos dirigentes?. Demasiadas preguntas y muy pocas respuestas ofrece el actual proyecto blanquinegro.

Mejor pinta el panorama para el buque insignia del deporte local en las últimas temporadas, el San Pablo. Con la permanencia un año más en la ACB en el bolsillo la entidad del Coliseum no esconde su deseo de seguir dando pasos adelante para formar un plantel cada vez más competitivo y que pueda optar a objetivos deportivos más ambiciosos.

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