El Correo de Burgos

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Reticente, reinventada, recurrente y barroca se repite la idea de cerrar al paso de coches, nuestra querida calle Santander. La memoria social es frágil, olvidadiza y vaga. Hace seis años, el alcalde Javier Lacalle y por decreto, hizo el intento y poco después abandonó la idea cuando de manera experimental la tuvo cautivada durante domingos y fiestas de guardar. Intentó domar la yegua desbocada al trote semi peatonal. Pasaba el transporte público de puntillas y los viandantes se apartaban con ese glamour tan característico del que presumimos los ciudadanos en esta fría ciudad castellana. El ayuntamiento entonces del PP se empeñó y tuvo a la esforzada policía local en vilo y atenta a la jugada. No funcionó, se veía venir y la falta de planificación estratégica, integral y unitaria para peatonalizar el corazón de Burgos, quedó una vez más de manifiesto. Hoy, de nuevo, la alcaldesa Cristina Ayala, heredera y sucesora de aquel, pretende lo mismo y con una diferencia en el tiempo que poco ha hecho cambiar las cosas. Suerte que el súper concejal Manolo Manso, tiene la cabeza bien amueblada y no se dejará llevar por bailes de salón, si se diera el caso. Esta zona está revuelta, con plaza de España que altera su estatus como consecuencia de redireccionar temporalmente el tráfico con la obra no pequeña del Mercado Norte provisional. En consecuencia, no será válido el muestreo que se haga con algo que cambiará después de cuatro años, cuando desaparezca. Habría que preguntarse el porqué de la tenacidad en ciertas cuestiones sumarísimas, que o bien son de importancia estratégica para la ciudad o más parecen que lo sean para los mandatos que quisieron pero no pudieron y acuden a la segunda oportunidad. En este momento, se desmarca de esta decisión de peatonalizar Vox, que permite mandar a populares y sin ellos el juego se queda en tablas. Hasta ahora parecía que a todo decían que sí en una anodina armonía monacal de rezos y maitines. Pero Vox se ha plantado y dice no a esto, a alguna otra historia y seguramente a partir de aquí a muchas más. El desdén con el que se les trata en la piel de toro, cala en coaliciones sólidas como la de nuestra ciudad y probablemente podamos ver y oír en este año bisiesto, de todo. Se ha demostrado que peatonalizar es más que bueno y favorable para el comercio y quién vive, si se hace con prudencia y cabeza. Tenemos claros ejemplos positivos y otros nefastos de los que hay que aprender, como el tramo que también pretendió decretarse con una artificiosa participación ciudadana en calle Vitoria, desde Telefónica a la Antigua de Gamonal. Al loro que estas intentonas, terminan mal.

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