Jiménez abre la puerta a la salida de Octavio Granado de la listas electorales del PSOE
El secretario de Estado le habría confesado su «cansancio» de la política activa

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J. MAIQUES / Burgos
Es difícil decir tan poco y decirlo todo. Eso es lo que hizo ayer el secretario general del PSOE de Burgos, José María Jiménez, cuando al ser preguntado por los rumores que sitúan al secretario de Estado de Seguridad Social, Octavio Granado, fuera de la lista para ocupar un asiento en el Congreso de los Diputados, se refirió al experimentado político en pasado, le agradeció los servicios prestados y señaló que cuenta con él para seguir trabajando por la provincia a lo largo de los próximos años. Traducido a román paladino, que Granado lo deja y, por la información que maneja este periódico, que Luis Tudanca, diputado desde 2004, será el nuevo número uno del PSOE en las elecciones generales del 20-N.
En cualquier caso, y como las formas, sobre todo en política, son especialmente importantes, el líder de los socialistas en la provincia primero dijo que la decisión depende del propio Granado y después se descubrió al afirmar que «es verdad que Octavio está en una situación personal de cansancio y que puede dar un paso para retirarse de la política activa».
Por si esto no despejaba ya bastantes dudas, Jiménez se refirió al secretario de estado como a un político que, en cierto modo, ya ha dado carpetazo a su expediente. «Ha sido un gran activo para el Partido Socialista, es parte del Gobierno en un área que funciona muy bien para la situación de crisis que vivimos y merece el máximo de los respetos».
En la misma línea, si cuando Jiménez elogió la carrera de Granado utilizó el pretérito, para hablar del presente y del futuro se refirió a que seguirá colaborando en el partido. Pero no precisamente en Madrid, sino en Burgos. «Yo personalmente espero poder contar con él, no sólo para la campaña electoral, sino también para el trabajo de un partido en la provincia que no es fácil. El PSOE aquí no lo tiene tan fácil como otras formaciones», apostilló.
Es más, incluso Jiménez aprovechó la rueda de prensa para darle las gracias. «En política es poco normal lo de agradecer a los compañeros y yo quiero agradecerle a Octavio todo su trabajo hecho hasta el momento. Y espero contar con él», repitió con buenas intenciones. Al mismo tiempo, y consciente de que su discurso era demasiado evidente, intentó cubrir de nuevo sus cartas y añadió: «sea cual sea su decisión».
Y es que, para encontrar la razón por la que Jiménez elude desvelar el nombre de su candidato, hay que irse al calendario del Partido Socialista para este mes. Ese itinerario dice que, antes de nada, las agrupaciones locales de la provincia tendrán que proponer a sus preferidos (algo que harán a lo largo de esta semana). Y a partir de ahí, habrá que esperar hasta el 24 de septiembre para que la decisión se haga pública. Entonces, la Ejecutiva Provincial, que es la que tiene que tomar la decisión, anunciará los nombres que acuden al Congreso y al Senado. Luego, salvo sorpresa monumental, el Comité Federal de Ferraz lo ratificará.
Despejada la incógnita de que Tudanca va a ser quien encabece la lista de la Cámara Baja, aún hay que determinar quién liderará la del Senado. Y aquí, todas las papeletas están en las manos de María del Mar Arnaiz, hasta ahora en el Congreso.
¿Por qué ese cambio del Congreso al Senado? Sencillamente, porque parece poco probable que el PSOE levante unas encuestas que sólo les dan un representante en cada cámara. Y conscientes de ello, en el Partido Socialista quieren proteger a sus principales activos en Madrid que, por otro lado, cuentan con el respeto y el apoyo de la militancia (tanto local como provincial). De ahí que la previsión para estas elecciones, es que el PSOE provincial sea como una balsa de aceite.
Jiménez se descarta
Por su parte, y en alusión a algún rumor recogido en algún medio de comunicación que contemplaba la posibilidad de que el secretario general figurara en algunas de las dos listas, el propio Jiménez se encargó ayer de desmentirlo. «Tomé hace unos meses la decisión política de intentar colaborar más con mis compañeros en el Ayuntamiento de Burgos y seguir de portavoz en la Diputación. No creo que fuera muy legítimo desde el punto de vista ético que me presentará a otras elecciones. Yo estoy bien donde estoy y ahí continuaremos», zanjó. Ya con un tono más informal añadió: «no tiene mucho sentido salvo que haya una avalancha de peticiones», bromeó.