El 60% del alza del negocio crediticio de la Rural viene de las empresas

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R. G. U. / Burgos
Caja Rural de Burgos y la Confederación de Asociaciones Empresariales (FAE) han firmado un acuerdo por el que la entidad financiera pone 200 millones de euros a disposición de las necesidades de financiación de los empresarios asociados a FAE. La entidad financiera se ha volcado en los últimos tiempos en una política de apoyo al tejido empresarial burgalés que ha tenido como reflejo una fuerte repercusión en su creciente cartera crediticia.
De hecho, este año Caja Rural ha aumentado un 22 por ciento el total de préstamos concedidos, de los que más del 60 por ciento corresponde a empresas, según detalló ayer el director general de la cooperativa de crédito, Ramón Sobremonte, que calculo que casi un millar de empresas de la provincia se han convertido en nuevos clientes de Caja Rural Burgos.
A este mismo objetivo de apoyo al tejido empresarial responde la Línea ICO que Caja Rural ofrece como única entidad en la provincia para que las Corporaciones Locales encuentren financiación con la que hacer frente a los pagos pendientes a sus proveedores.
Son precisamente los impagos a los empresarios y autónomos junto con las dificultades para obtener financiación las causas del cierre de negocios solventes que de haber tenido «circulante» hubieran podido mantenerse a pesar de la crisis.
Así lo confirmó el presidente de FAE, Miguel Ángel Benavente, durante la firma del convenio con Caja Rural. Benavente destacó la importancia de que Caja rural se sume a los acuerdos que la Confederación tiene con las entidades financieras de la provincia para facilitar a las empresas un capital financiero a través de «préstamos reales que general riqueza». Con la ventaja, además, de que los empresarios que ya son clientes de Caja Rural podrán beneficiarse de las condiciones preferentes que derivan de este acuerdo además del mejor conocimiento de sus necesidades que la entidad ya tiene por trabajar previamente con ellos.
Por otro lado, Sobremonte reflexionó sobre las ventajas de haber desarrollado, como es el caso de Caja Rural, una política de prudencia en la gestión en época de bonanza que permite ahora sobrellevar la crisis mejor que otros competidores que se condujeron con «demasiada alegría» y ahora están «pasando penurias».