Sacyl pagará 190.000 euros a un paciente tras operarle trece veces
El Tribunal Superior de Justicia condena a la Consejería de Sanidad por no detectar una perforación de estómago después de varias intervenciones quirúrgicas
Burgos
El Servicio de Sanidad de Castilla y León (Sacyl) deberá indemnizar con 190.000 euros a un paciente que, a causa de una deficiente actuación facultativa, precisó de hasta 13 operaciones quirúrgicas sucesivas para la reconstrucción de su aparato digestivo y tránsito intestinal, tras sufrir un shock séptico derivado de una perforación de estómago tardíamente detectada.
Así lo establece una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, que estima la demanda interpuesta por los servicios jurídicos de El Defensor del Paciente en representación de J.J.P.A, de 41 años, quien se sometió a cirugía en el Hospital Divino Valles de Burgos el día 5 febrero de 2008 por presentar Esófago de Barret, según informó dicho colectivo a la agencia Europa Press.
Durante la intervención quirúrgica se le produjeron al paciente dos perforaciones. La cirujano sólo se dio cuenta de una y la otra pasó inadvertida. Además, en el postoperatorio inmediato el paciente presentó una sintomatología que no fue adecuadamente atendida.
Aunque las enfermeras pusieron la situación en conocimiento de la cirujana, ésta ni siquiera se personó en la habitación del paciente y mandó la pauta de tratamiento vía telefónica, sin realizar exploración.
Tuvieron que transcurrir cuatro días hasta que se trasladó el paciente al Hospital General Yagüe para realizar una prueba de tránsito. A su llegada al hospital, J.J.P.A. se encontraba comatoso. Pese a ello, la cirujana interviniente ni siquiera le exploró.
Avisado el cirujano de guardia, se ordenó una operación de urgencia. La intervención fue practicada el día 9 de febrero de 2008, y en la misma se evidenció que el paciente tenía perforado el estómago, siendo necesario rehacer la operación realizada en el Divino Valles.
La situación de J.J.P.A. tras esta segunda intervención fue de extrema gravedad, con fallo renal, persistencia de proceso séptico y problemas coronarios. Su evolución posterior se caracterizó por la aparición de toda una serie de complicaciones secundarias, con necrosis de buena parte del intestino delgado, que precisó ser resecado en varias ocasiones, nuevas perforaciones intestinales y dehiscencia de puntos de sutura que requieren intervenciones repetidas, con injerto de músculo y piel en abdomen, producto de la perforación abierta que presentaba, con bordes necrosados, que tuvieron que ser recortados. Así hasta en trece ocasiones en que el demandante precisó de nuevas operaciones que le hicieron perder 25 kilos y le han provocado una minusvalía del 71%. Además, precisó de asistencia psiquiátrica para poder asumir su situación, que no ha logrado a día de hoy.