El Correo de Burgos

La Fuente de Santa María se deshace entre burocracia

Patrimonio exige al Ayuntamiento una rehabilitación integral y no una consolidación de piezas

Estado actual de la Fuente de Santa María cuyo arreglo se lleva ahora desde el área de Patrimonio y Cultura.-ISRAEL L. MURILLO

Estado actual de la Fuente de Santa María cuyo arreglo se lleva ahora desde el área de Patrimonio y Cultura.-ISRAEL L. MURILLO

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MARTA CASADO BURGOS
Burgos

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Ha pasado más de un año desde que la denuncia de un particular a este periódico puso sobre aviso de la situación de la Fuente de Santamaría, frente a la Catedral de Burgos, y su arreglo sigue paralizado. Mientras tanto las piezas de la parte baja de la instalación siguen desmoronándose. Los arreglos no serán tan inmediatos como se presuponía. El proyecto previsto por el área de Fuentes Ornamentales no ha recibido el visto bueno de la Comisión provincial de Patrimonio que obliga a la restauración del conjunto, ubicado en la ampliación de Patrimonio de la Humanidad de la Catedral. Esto genera una nueva traba para iniciar la recuperación de los ángeles montados sobre animales mitológicos que, poco a poco, siguen desprendiéndose. Mientras tanto el proceso inicial se pierde entre la burocracia.«Antes de acometer la intervención de consolidación se solicitó informe a Patrimonio, dado que es una zona de amortiguamiento dentro del Centro Histórico, para conocer su valoración y en su informe ponía de relieve un condicionante importante que era ejecutar una restauración», señala el vicealcalde y responsable del área de fuentes ornamentales, Ángel Ibáñez. Este cambio obliga, a su vez, a trasladar el expediente de oficina y pasa a depender del área de Cultura al tratarse de una intervención especial. «Estamos trabajando en dos líneas básicas, por un lado delimitar el proyecto a realizar y qué empresa, que no son muchas, puede acometer una intervención de este tipo y por otro lado estamos elaborando una documentación específica sobre la instalación para la comisión de Patrimonio», señala el ahora responsable de esta intervención y responsable de Cultura, Fernando Gómez.Este cambio del guión obligará también a destinar más presupuesto del previsto inicialmente porque no es lo mismo una consolidación que una intervención especializada por una empresa dedicada a restauración. La propuesta inicial que se manejaba en el Consistorio se traducía en una inversión de 50.000 euros pero «al ser una restauración probablemente el presupuesto sea mayor del previsto» señala Fernando Gómez.Aquí es cuando entran las dudas porque la intervención realizada en el año 1996 por Construcciones Hernando no respetó todos los elementos. Según ha podido saber este periódico, y tal y como se refleja en la memoria del proyecto de entonces que se puede consultar en el Archivo Municipal, el vaso y el grupo de ángeles se trasladó al taller de la empresa. Allí el vaso de la fuente se cambió por uno nuevo mientras que en los grupos escultóricos se optó por cortar las partes dañadas e integrar nuevos elementos que coinciden con los que hoy en día la erosión del agua ha ido desmembrando. También son ejemplo de ello las uniones con barras de hierro de algunos elementos de la parte baja de la escultura que hoy son visibles dado el deterioro del conjunto. Del grupo escultórico diseñado por el artista cántabro Clemente de Quintana en 1663 poco queda. La única pieza completamente original es la superior, la talla de la virgen que sí se ha restaurado en dos ocasiones en los últimos 70 años. Fue restaurada en 1937 por Fortunato Julián incluyendo nuevas piezas como son dos cabezas y brazos, piernas del niño y una corona. Todo ello con un presupuesto de 1.250 pesetas. Estos mismos elementos, a excepción de la corona, fueron restaurados en la intervención de 1996 que esta sí tuvo en cuenta la instalación completa y tuvo un coste final de 10,9 millones de pesetas. DETERIORO DESDE 2010Los querubines a lomos de los dragones desde donde surge el agua han sufrido un deterioro más que considerable en los últimos cuatro años que sorprende a restauradores consultados por este periódico ya que la última intervención se realizó entre el año 1996 y 1998. El grupo ubicado frente a la balaustrada de la calle Fernán González, zona norte, sufrió su primera grieta en el rostro en 2011. Parte del brazo y el pie se desprendieron en 2012 y desde enero de 2014 ya no tiene ni brazo izquierdo ni pie. El resto de figuras no se queda atrás en su degradación. En el grupo que mira hacia a la puerta de Santa María de la Catedral se ha desprendido el morro por donde el dragón escupe agua. Se ha desmoronado entre 2010 y 2012. Desde enero de 2014 está agrietado todo el grupo escultórico y el animal ha perdido completamente la cara. Las otras dos piezas están en mejor estado. La situada frente a las escaleras de acceso a la plaza del Rey San Fernando se ha desprendido una parte del pie y su agrietación inicial data de 2010. El grupo escultórico situado a su izquierda tiene todo el rostro de la imagen del niño erosionada en un proceso que ya era incipiente en 2010 y que hoy se ha agudizado.ENTRE LAS MÁS ANTIGUASSe cree que esta instalación es una de las primeras fuentes de la ciudad aunque la imagen que todos los burgaleses conocen no se tuvo hasta la intervención del artista cántabro Clemente de Quintana tras su intervención en 1663.La primera reseña histórica se sitúa en la segunda mitad del siglo XIV y va unido a una dotación de bienes de una capellanía fundada en el templo de San Agustín. Se dice «por el cual parral viene el caño de la fuente de Santa María». Pero el funcionamiento de la misma generaba problemas por las roturas de tuberías y escapes de aguas.En 1403 se había presupuestado el arreglo de la fuente con una cantidad de 16.000 maravedís. Fue realizado por los judíos Ifreque de Briviesca y Samuel, hijo de Rrabi Gas. Hubo litigio sobre quién debía abonar el coste de las mismas. Era una situación que venía de antiguo. Ya en 1395 hay una cédula real mandando a Domingo Fernández de Carrión y Fernán García que determinen solución a los pleitos entre el Cabildo de la Catedral, los conventos de San Francisco y Trinidad sobre la obra y reparos de la Fuente de Santa María.En 1414 se alcanza ‘escritura de concordia’ en la que se acuerda que los gastos de reparos de la fuente y su encañado se realicen a partes iguales entre el Ayuntamiento de Burgos y el obispo y Cabildo de la Catedral hasta 1567 en los que ya pasa a ser de competencia exclusivamente municipal. La fuente comienza a ser ornamental a partir del siglo XVI. En 1571 el Ayuntamiento encarga al maestro de cantería Juan de Morgeta la mejora. El proyecto del vaso principal era realizado con piedra de Hontoria. La pieza estaba culminada por la estatua de nuestra señora, «la profundidad del vaso surgía una columna de seis pies de altura con base y capitel, y sobre éste un segundo vaso de seis pies de anchura, ochavado o panelado con cho cabezas, cuatro con caños fluyentes, ornamentales otros cuatro, coronado por la pieza de metal de la fuente anterior, en sus remates y manaderos». Según el registro consultado en el Archivo Municipal existen documentos sobre arreglos en esta instalación en 1581 y nuevas obras en 1583 encargadas por Sebastián Espinosa.La actual imagen de la fuente de Santa María es obra del artista cántabro Clemente de Quintana y está fechada en 1663. Pero los problemas de filtraciones de agua se querían solucionar entonces con un nuevo encañado de la fuente que se empezó a tramitar en 1722 y se ejecutan en 1756. Vuelven a especificarse gastos y materiales de lo gastado en los arreglos de la fuente en 1805 y se acomete una nueva reparación 20 años después. Nuevas obras del encañado se suceden hasta 1863. Entonces la sección de obras realiza una inspección de las diferentes fuentes de la ciudad así como la traslación de la Fuente de las Casillas. Todas estas actuaciones generan un presupuesto global de 12.423 reales. En este momento se acuerda la actual imagen de la fuente de la Plaza de la Flora. De los que la actuación en la plaza junto a la Catedral tan sólo suponen 434 reales con una reparación del antepecho del pilo y limpieza general de la taza. En esta ocasión los responsables de obras observaron el daño pero también apuntaron que «contrasta singularmente esta ruina con el magnífico monumento que se halla a su puerta y por el cual es causa de que el gran número de forasteros que a todas horas la visitan sí apercibían semejante abandono», refleja el documento. Empieza a tomar conciencia el pueblo burgalés del perfil patrimonial de lo que empezó siendo una vía de entrada de agua como un elemento histórico a conservar así se produce en 1868 su cerramiento con verja. Aunque a veces corre peligro. En 1902 se propone en una moción que se sustituya por una farola monumental. No llega a buen puerto y en 1937 se urge el arreglo de la estatua de la Nuestra Señora que realiza Fortunato Julián momento en el que además se sustituye el asfalto de la plaza por el empedrado. Tras dos arreglos en 1963 la fuente no vuelve a tocarse hasta los años 90.ÚLTIMA INTERVENCIÓNEn el año 96, hace menos de 20 años, se realizó la última intervención en esta fuente cuya conservación actual pone en tela de juicio la intervención realizada en la parte inferior o, al menos, la conservación no ha sido la idónea según restauradores consultados por este periódico que se sorprenden del estado actual de estas piezas aunque saben del daño que el agua y el rigor del frío burgalés pueden ejercer sobre instalaciones de este tipo. El expediente se inicia en 1996 a petición de un vecino que traslada al entonces alcalde Valentín Niño que «en primer lugar (seguro que ya tiene conocimiento de ello) es una pena el estado de abandono -con los brazos de los angelitos en el pilón- con la canalización de agua que es un desastre en que se encuentra la fuente de la plaza de Santa María una de las pocas fuentes ornamentales verdaderamente históricas que se conservan en nuestra ciudad, en pleno centro urbano, en el corazón del Burgos turístico y enfrente de nuestro principal monumento casi sirviéndole de pórtico. ¿Por qué no se arregla?».El Ayuntamiento toma cartas en el asunto y en noviembre de ese mismo año se presenta propuesta a empresas que solían trabajar en temas patrimoniales. Presentan su proyecto CPA y Restauraciones Hernando. La primera ofertaba el proyecto por 13 millones de pesetas. La segunda por 9,8 millones de pesetas y se lo lleva. Los trabajos tienen un presupuesto de ejecución de seis meses pero el 18 de agosto de 1998 se añaden nuevos proyectos como la iluminación y la creación de un circuito de agua con un presupuesto de 621.536 pesetas y 1,1 millones de pesetas con lo que el presupuesto final es de 10,9 millones. Las obras se realizan trasladando la fuente al taller de esta empresa, en el pasado dedicada a la cantería. Allí se eliminan las piezas desgastadas y se unen las nuevas. Las fotos de entonces muestran la piedra oxidada y ennegrecida, algo que hoy no ocurre, pero los problemas de erosión son aún más acusados aunque similares como la pérdida de algunos miembros por parte de los ángeles y el morro por donde mana el agua de los dragones. Además hay que insistir en que el vaso de la fuente es de nueva creación, no tiene que ver con el que restauró Fortunato Julián en su momento ni con el original, por tanto.

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